viernes, 29 de enero de 2016

TUS PALABRAS VAN CONTIGO

Tus palabras van contigo hacia donde las lleves. Salen de tu boca y expresan tus sentimientos. Tus sinrazones. O tus mentiras y mezquindades. Por la boca muere el pez. O vive eternamente libre surcando las corrientes de los oceános profundos. Tus palabras son la representación de tus pensamientos, ocultos o no. Son mensajeras de las desdichas y bienhaberes. Así que no las malgastes. No las dejes parlotear como una cotorra sin sentido. Dirígelas con acierto y cultívalas, porque guardan más secretos que desventuras. Cuanto más las cultives más libre te sentirás al poder expresar las cosas, tus sensaciones y sentimientos con mayor definición. Tu cerebro te engañará menos cuanto mejor domine tu lenguaje, porque es la base del diálogo entre cerebro y mente, aunque lleno de códigos y algorismo lingüísticosvisuales tan complejos como una encriptación matemática. Tus palabras van contigo y no son una mera herramienta de comunicación social, que lo es también. El lenguaje, las palabras en su definición más extendida, esconden tus más íntimos deseos metafísicos o platónicos. Y van contigo. Salen de ti. No dejes que la parquedad se instale en tu lenguaje pero tampoco seas un vivaracho parlarchín. Tus palabras van contigo, quieras o no quieras. Pero no me seas un loro que repite la misma estupidez que sale de la boca de otro. Piensa por ti antes de hablar. Si no: cállate. Y trágate tus felonías sonoras. Así también irán contigo a donde las lleves y las vomites en un lugar en el que nadie las oiga. No dejes que tus palabras sean sicario del lado del cerebro que no entiende su fuerza.

TUS PALABRAS VAN CONTIGO

Tus palabras van contigo hacia donde las lleves. Salen de tu boca y expresan tus sentimientos. Tus sinrazones. O tus mentiras y mezquindades. Por la boca muere el pez. O vive eternamente libre surcando las corrientes de los oceános profundos. Tus palabras son la representación de tus pensamientos, ocultos o no. Son mensajeras de las desdichas y bienhaberes. Así que no las malgastes. No las dejes parlotear como una cotorra sin sentido. Dirígelas con acierto y cultívalas, porque guardan más secretos que desventuras. Cuanto más las cultives más libre te sentirás al poder expresar las cosas, tus sensaciones y sentimientos con mayor definición. Tu cerebro te engañará menos cuanto mejor domine tu lenguaje, porque es la base del diálogo entre cerebro y mente, aunque lleno de códigos y algorismo lingüísticosvisuales tan complejos como una encriptación matemática. Tus palabras van contigo y no son una mera herramienta de comunicación social, que lo es también. El lenguaje, las palabras en su definición más extendida, esconden tus más íntimos deseos metafísicos o platónicos. Y van contigo. Salen de ti. No dejes que la parquedad se instale en tu lenguaje pero tampoco seas un vivaracho parlarchín. Tus palabras van contigo, quieras o no quieras. Pero no me seas un loro que repite la misma estupidez que sale de la boca de otro. Piensa por ti antes de hablar. Si no: cállate. Y trágate tus felonías sonoras. Así también irán contigo a donde las lleves y las vomites en un lugar en el que nadie las oiga. No dejes que tus palabras sean sicario del lado del cerebro que no entiende su fuerza.

martes, 26 de enero de 2016

UN PENSAMIENTO DISTÓPICO

No me puedo culpar por aquello que siento -intentamos jusficarnos en más de una ocasión-. Pero lo hacemos. Los sentimientos son traicioneros porque nacen de lo más profundo del cerebro límbico. Para cuando llega al exterior a través del lóbulo frontal y la conciencia, se ha transformado tanto que nos deja un rastro de sensaciones que se marcan para siempre en nuestro ADN. Sensaciones buenas o malas. Los sentimientos no entienden. Una utopía científica sería poder dominar a ese cerebro primario nacido en la época en la que fuimos reptiles y poder filtrar esa influencia sentimental. Una utopía. O desterrar de nuestro ADN esa parte y la basura que conlleva, pero entonces, ¿qué seríamos? La Ciencia nos lleva a la descreencia de ese ser filósofico llamado animal racional. Cualquiera sabe lo que significa eso. Yo soy humilde al respecto y dejo hacer. Estamos rodeados de creencias que nos aferran a un mundo tradicional que nos impide avanzar hacia el reconocimiento del alma del propio ser humano. El final triste de la Humanidad es evidente y ni la Ciencia Ficción puede mitigar sus consecuencias con una supervivencia distópica como mal menor. En muchos aspectos somos seres inconscientes, con nuestras acciones hacia todo lo que nos rodea. Somos devoradores como lo será la vida inteligente que encontremos de otras galaxias. ¿Quién se comerá a quién? O cuando lleguen tendrán que reconstruir tal vez nuestras civilizaciones con los restos de nuestra propia autodestrucción. Dirán: "Aquí vivieron unos seres inteligentes". Pero la pregunta es: ¿por qué se extinguieron entonces?

UN PENSAMIENTO DISTÓPICO

No me puedo culpar por aquello que siento -intentamos jusficarnos en más de una ocasión-. Pero lo hacemos. Los sentimientos son traicioneros porque nacen de lo más profundo del cerebro límbico. Para cuando llega al exterior a través del lóbulo frontal y la conciencia, se ha transformado tanto que nos deja un rastro de sensaciones que se marcan para siempre en nuestro ADN. Sensaciones buenas o malas. Los sentimientos no entienden. Una utopía científica sería poder dominar a ese cerebro primario nacido en la época en la que fuimos reptiles y poder filtrar esa influencia sentimental. Una utopía. O desterrar de nuestro ADN esa parte y la basura que conlleva, pero entonces, ¿qué seríamos? La Ciencia nos lleva a la descreencia de ese ser filósofico llamado animal racional. Cualquiera sabe lo que significa eso. Yo soy humilde al respecto y dejo hacer. Estamos rodeados de creencias que nos aferran a un mundo tradicional que nos impide avanzar hacia el reconocimiento del alma del propio ser humano. El final triste de la Humanidad es evidente y ni la Ciencia Ficción puede mitigar sus consecuencias con una supervivencia distópica como mal menor. En muchos aspectos somos seres inconscientes, con nuestras acciones hacia todo lo que nos rodea. Somos devoradores como lo será la vida inteligente que encontremos de otras galaxias. ¿Quién se comerá a quién? O cuando lleguen tendrán que reconstruir tal vez nuestras civilizaciones con los restos de nuestra propia autodestrucción. Dirán: "Aquí vivieron unos seres inteligentes". Pero la pregunta es: ¿por qué se extinguieron entonces?

sábado, 23 de enero de 2016

SOBRE HÉROES Y VILLANOS

No hay héroe que no sienta tristeza ni dolor; ni villano que no rezume desprecio e impiedad. Esa es la imagen, pero la realidad no es tan fácil de apreciar. Hasta el más canalla es capaz de tener compasión, y hasta el más humilde y bonachón de las personas es capaz de matar por necesidad o cobardía. Estamos hechos de trozos de héroes y de villanos. Lo llevamos en la sangre. Y nos podremos poner flores como guirnaldas, pero apedreamos antes que nadie siendo más culpable que el apedreado, o apedreada. El pesimismo sobre la raza humana es proporcional al optimismo en ella misma. Hay civilizaciones y "civilizaciones" y ninguna está libre de la ignominia de haber intentado exterminarse entre ellas. Sin embargo, algunas por milenarias, multitudinarias o poderosas, tienden a creer que son las dueñas del Mundo, aunque éste no pertenezca a nadie. La estupidez es un axioma inherente a la sociología de masas y de raza. Cuánto más oprimidos seamos y estemos, más propensión a la estupidez y a la vanagloriosa idea de la supremacía colectiva (que únicamente sustenta el interés de una minoría dominante). Nadie es héroe o villano a dedicación completa. Es una pena. Porque tal vez si fuera así, tendríamos algo más claro de quién deberíamos apartarnos y apartar de los demás y de la Sociedad. O a quien acercarnos y tomar ejemplo. Es la gran utopía del género humano y tal por eso que muchos piensan que un mundo de cyborgs sería como poco más decente, aunque menos glamuroso a los chismorreos.  Pero estos dos últimos apelativos son deportes nacionales donde los haya. Tienen más adeptos que ese juego de darle a la pelota con los pies que llaman deporte rey, con "y". Héroes o gladiarores modernos. A mí siempre me ha gustado Conan, por lo de "Bárbaro" o "Salvaje".

SOBRE HÉROES Y VILLANOS

No hay héroe que no sienta tristeza ni dolor; ni villano que no rezume desprecio e impiedad. Esa es la imagen, pero la realidad no es tan fácil de apreciar. Hasta el más canalla es capaz de tener compasión, y hasta el más humilde y bonachón de las personas es capaz de matar por necesidad o cobardía. Estamos hechos de trozos de héroes y de villanos. Lo llevamos en la sangre. Y nos podremos poner flores como guirnaldas, pero apedreamos antes que nadie siendo más culpable que el apedreado, o apedreada. El pesimismo sobre la raza humana es proporcional al optimismo en ella misma. Hay civilizaciones y "civilizaciones" y ninguna está libre de la ignominia de haber intentado exterminarse entre ellas. Sin embargo, algunas por milenarias, multitudinarias o poderosas, tienden a creer que son las dueñas del Mundo, aunque éste no pertenezca a nadie. La estupidez es un axioma inherente a la sociología de masas y de raza. Cuánto más oprimidos seamos y estemos, más propensión a la estupidez y a la vanagloriosa idea de la supremacía colectiva (que únicamente sustenta el interés de una minoría dominante). Nadie es héroe o villano a dedicación completa. Es una pena. Porque tal vez si fuera así, tendríamos algo más claro de quién deberíamos apartarnos y apartar de los demás y de la Sociedad. O a quien acercarnos y tomar ejemplo. Es la gran utopía del género humano y tal por eso que muchos piensan que un mundo de cyborgs sería como poco más decente, aunque menos glamuroso a los chismorreos.  Pero estos dos últimos apelativos son deportes nacionales donde los haya. Tienen más adeptos que ese juego de darle a la pelota con los pies que llaman deporte rey, con "y". Héroes o gladiarores modernos. A mí siempre me ha gustado Conan, por lo de "Bárbaro" o "Salvaje".

miércoles, 20 de enero de 2016

CHARLATANES

El mundo está lleno de charlatanes de tres al cuarto. A veces, incluso, yo mismo creo que soy un charlatán. Bla, bla, bla. Todos somos charlatanes con dos copas de más. Y los que sólo toman una, también. Necesitamos charlar, aunque sea de vaguedades, de nimias vaguedades. Bla, bla, bla. Los hay que son nocivos. Muy nocivos. Pendencieros. Lenguas viperinas que charlan sangre y blasfeman contra todo lo que se mueve. Los hay cizañas. Y los hay melancólicos. Siniestros. Bla, bla, bla. Lúgubres. Seductores. Amantes. Sinceros. Y miserables. Necesitamos charlar de nuestras cosas. Necesitamos expandir nuestro ego. Y nuestras miserias. Charlar es imprescindible para vivir. En cualquiera de sus formas y formatos. Necesitamos decirnos palabras suaves de amor al oído de vez en cuando para recordarnos que estamos aquí por algo más que por el dinero. Somos Charlatanes por naturaleza. Necesitamos charlar de sexo, del que tenemos y del que no tenemos. Necesitamos de un bla, bla, bla, sin sentido; o con sentido; o consentido. Necesitamos jugar con nuestros fonemas para no convertirnos en Oscos de guturales sonidos. Queremos charlar de nuestras sensaciones y compararlas para no sufrir por ellas. Queremos que nos oigan; que nos escuchen. Charlamos por ansiedad. Por amor. Por pesadumbre. Por añoranza de compañía. Y sólo rara vez queremos que el silencio y la soledad nos invada durante un momento, un rato o unas horas... para charlar con nosotros mismos.

CHARLATANES

El mundo está lleno de charlatanes de tres al cuarto. A veces, incluso, yo mismo creo que soy un charlatán. Bla, bla, bla. Todos somos charlatanes con dos copas de más. Y los que sólo toman una, también. Necesitamos charlar, aunque sea de vaguedades, de nimias vaguedades. Bla, bla, bla. Los hay que son nocivos. Muy nocivos. Pendencieros. Lenguas viperinas que charlan sangre y blasfeman contra todo lo que se mueve. Los hay cizañas. Y los hay melancólicos. Siniestros. Bla, bla, bla. Lúgubres. Seductores. Amantes. Sinceros. Y miserables. Necesitamos charlar de nuestras cosas. Necesitamos expandir nuestro ego. Y nuestras miserias. Charlar es imprescindible para vivir. En cualquiera de sus formas y formatos. Necesitamos decirnos palabras suaves de amor al oído de vez en cuando para recordarnos que estamos aquí por algo más que por el dinero. Somos Charlatanes por naturaleza. Necesitamos charlar de sexo, del que tenemos y del que no tenemos. Necesitamos de un bla, bla, bla, sin sentido; o con sentido; o consentido. Necesitamos jugar con nuestros fonemas para no convertirnos en Oscos de guturales sonidos. Queremos charlar de nuestras sensaciones y compararlas para no sufrir por ellas. Queremos que nos oigan; que nos escuchen. Charlamos por ansiedad. Por amor. Por pesadumbre. Por añoranza de compañía. Y sólo rara vez queremos que el silencio y la soledad nos invada durante un momento, un rato o unas horas... para charlar con nosotros mismos.

domingo, 17 de enero de 2016

VIVIR VERSUS SOBREVIVIR

No es lo mismo sobrevivir que vivir plenamente. Ni mucho menos. La mayoría sobrevivimos; otros viven como pueden. Así son las cosas, que no se han inventado. Cada cual quiere tener criterio sobre los demás, y los demás se convierten en más papista que el Papa. Todos no. Algunos, por alguna extraña razón, están en fuera de juego. Antes se les torturaba o  quemaba. Ahora se les intenta ningunear. Estamos hecho de una pasta de irracionalidad social que no hay laberinto más entramado que el de las relaciones sociales. Vuelven a pasar hechos y sucesos de los que tuvimos que haber aprendido alguna lección para no repetir, y no aprendemos nada. La depresión será uno de los grandes males de la sociedad si no lo es ya. Y no me extraña. En cuanto te detienes a observar como se retuercen las relaciones sociales, te amilanas y sientes un gran vacío existencial al ver la absurdidad a la que estamos avocados. Pasamos de nómadas a disponer la "autoridad" a hierro y fuego sobre la tierra como si fuera de nuestra pertenencia. A ciertos "errantes" se les creó un país de la nada; a otros, se les repudia al son de "no hay cama para tanta gente". La filosofía desaparecerá del currículo educativo porque es preferible adorar los pensamientos de los nuevos "groupies" del éxito  social y sus fórmulas de perogrullo para conseguirlo antes que recordar lecciones e historias existenciales tan reales como la vida misma. La suerte no existe -suelen decir-. Es todo trabajo. Me temo que eso es una mierda en un palo; es lo que no existe. Si tienes dinero y posición social, y tienes éxito, es todo trabajo. Si eres pobre y tienes éxito, es suerte. Eso te dicen, te repiten, te enseñan y te inculcan desde la más tierna infancia. Es mentira, por supuesto. Es cuestión de establecer distancias entre las clases sociales. Siempre habrá ricos y pobres aunque lloren al nacer igual que todos y terminen igualemente convertidos en polvo que se lleva el viento. Pero unos viven jodiendo y otros sobreviven jodidos. Aquello del "perro del hortelano". Y nadie es culpable de la vida que le toca.

VIVIR VERSUS SOBREVIVIR

No es lo mismo sobrevivir que vivir plenamente. Ni mucho menos. La mayoría sobrevivimos; otros viven como pueden. Así son las cosas, que no se han inventado. Cada cual quiere tener criterio sobre los demás, y los demás se convierten en más papista que el Papa. Todos no. Algunos, por alguna extraña razón, están en fuera de juego. Antes se les torturaba o  quemaba. Ahora se les intenta ningunear. Estamos hecho de una pasta de irracionalidad social que no hay laberinto más entramado que el de las relaciones sociales. Vuelven a pasar hechos y sucesos de los que tuvimos que haber aprendido alguna lección para no repetir, y no aprendemos nada. La depresión será uno de los grandes males de la sociedad si no lo es ya. Y no me extraña. En cuanto te detienes a observar como se retuercen las relaciones sociales, te amilanas y sientes un gran vacío existencial al ver la absurdidad a la que estamos avocados. Pasamos de nómadas a disponer la "autoridad" a hierro y fuego sobre la tierra como si fuera de nuestra pertenencia. A ciertos "errantes" se les creó un país de la nada; a otros, se les repudia al son de "no hay cama para tanta gente". La filosofía desaparecerá del currículo educativo porque es preferible adorar los pensamientos de los nuevos "groupies" del éxito  social y sus fórmulas de perogrullo para conseguirlo antes que recordar lecciones e historias existenciales tan reales como la vida misma. La suerte no existe -suelen decir-. Es todo trabajo. Me temo que eso es una mierda en un palo; es lo que no existe. Si tienes dinero y posición social, y tienes éxito, es todo trabajo. Si eres pobre y tienes éxito, es suerte. Eso te dicen, te repiten, te enseñan y te inculcan desde la más tierna infancia. Es mentira, por supuesto. Es cuestión de establecer distancias entre las clases sociales. Siempre habrá ricos y pobres aunque lloren al nacer igual que todos y terminen igualemente convertidos en polvo que se lleva el viento. Pero unos viven jodiendo y otros sobreviven jodidos. Aquello del "perro del hortelano". Y nadie es culpable de la vida que le toca.

jueves, 14 de enero de 2016

EL VUELO DE ÍCARO

Suele decirse que es bonito tener sueños mientras no se conviertan en fantasía. ¿O es lo contrario?. Es imprescindible fantasear para mantener los sueños. Unos sueñan y otros fantasean. El fin es alejarse de la realidad cotidiana y del pesimismo existencial que conlleva descubrir  que la Sociedad siempre va a funcionar de la misma manera. Como un rodillo de penas y vicisitudes. El cerebro necesita ambas vías de escape: soñar y fantasear. La diferencia está clara. El problema acaece cuando los sueños o las fantasías abordan y perturban el razonamiento real. La razón, como la inteligencia, es múltiple. No hay una razón única identificada como la lógica, puesto que ya se ha demostrado que la mayor parte de nuestras decisiones son tomadas inconscientemente. La razón lógica es tan "razón" como la razón emocional, o la razón realista, o la razón optimista, o la razón irremediable (aquella que nace de un destino inevitable), etc. En fin, pero este post no trata de eso. Íbamos por la influencia y el dominio de los sueños y las fantasías sobre los razonamientos realistas. En este caso, el proceso se enfrenta al criterio de la negación de la propia realidad que nos rodea. Esos sueños y fantasías nos harán luchar por ellos para ocultar cualquier destello de lo que no queremos ver. Eso nos hace más optimista, sin duda. Y aunque el Mundo se nutre de realidades, los sueños y las fantasías hacen que se mueva. Es bonito tener sueños y tener fantasías de forma independiente, pero no lo es tanto cuando los sueños se convierten en fantasía, porque en éste último término, la fantasía se convierte en una involución del sueño, lo que implica una obsecación sobre una irrealidad, y ésto último se traduce en un alejamiento de "los pies sobre la tierra". Y ya saben aquello de que el nombre no vuela porque no tiene alas. Los sueños y la fantasía son las alas de pensamiento humano, pero los sueños tranformados en fantasía sobre la realidad son un viaje hacia el mar desde un alto precipicio. Las fantasías son buenas mientras se mantenga al alcance de la conciencia como que Ícaro voló demasiado alto sobre el Laberinto de Creta. Las alas se las derritió el Sol. Como aferrarse demasiado a las fantasías destruye los sueños. Pues los sueños, sueños son; mas las fantasías no son sueños. El vuelo de Ícaro nos refleja el dilema en forma de mitología. Y llegamos al título del post.

EL VUELO DE ÍCARO

Suele decirse que es bonito tener sueños mientras no se conviertan en fantasía. ¿O es lo contrario?. Es imprescindible fantasear para mantener los sueños. Unos sueñan y otros fantasean. El fin es alejarse de la realidad cotidiana y del pesimismo existencial que conlleva descubrir  que la Sociedad siempre va a funcionar de la misma manera. Como un rodillo de penas y vicisitudes. El cerebro necesita ambas vías de escape: soñar y fantasear. La diferencia está clara. El problema acaece cuando los sueños o las fantasías abordan y perturban el razonamiento real. La razón, como la inteligencia, es múltiple. No hay una razón única identificada como la lógica, puesto que ya se ha demostrado que la mayor parte de nuestras decisiones son tomadas inconscientemente. La razón lógica es tan "razón" como la razón emocional, o la razón realista, o la razón optimista, o la razón irremediable (aquella que nace de un destino inevitable), etc. En fin, pero este post no trata de eso. Íbamos por la influencia y el dominio de los sueños y las fantasías sobre los razonamientos realistas. En este caso, el proceso se enfrenta al criterio de la negación de la propia realidad que nos rodea. Esos sueños y fantasías nos harán luchar por ellos para ocultar cualquier destello de lo que no queremos ver. Eso nos hace más optimista, sin duda. Y aunque el Mundo se nutre de realidades, los sueños y las fantasías hacen que se mueva. Es bonito tener sueños y tener fantasías de forma independiente, pero no lo es tanto cuando los sueños se convierten en fantasía, porque en éste último término, la fantasía se convierte en una involución del sueño, lo que implica una obsecación sobre una irrealidad, y ésto último se traduce en un alejamiento de "los pies sobre la tierra". Y ya saben aquello de que el nombre no vuela porque no tiene alas. Los sueños y la fantasía son las alas de pensamiento humano, pero los sueños tranformados en fantasía sobre la realidad son un viaje hacia el mar desde un alto precipicio. Las fantasías son buenas mientras se mantenga al alcance de la conciencia como que Ícaro voló demasiado alto sobre el Laberinto de Creta. Las alas se las derritió el Sol. Como aferrarse demasiado a las fantasías destruye los sueños. Pues los sueños, sueños son; mas las fantasías no son sueños. El vuelo de Ícaro nos refleja el dilema en forma de mitología. Y llegamos al título del post.

lunes, 11 de enero de 2016

PENSAMIENTO ZEN

De pensamiento zen es pensar que "cualquier perdida es una ganancia a otro nivel". Pero la vida no va por niveles, en todo caso por fases, como la luna. Sin embargo, a cada año nuevo es bonito pensar con cierta connotación de esperanza, sin duda. Ya hemos pasado por los Reyes Magos y vamos subiendo la cuesta de enero con cierto beneplácito de lo ocurrido el año pasado. Ahora toca lo de siempre. Esos kilos. Esos propósitos de inicio de año que, probablemente, no se van a cumplir. Y esperar que el año vaya mejor que el anterior, o al menos igual. Vaya mierda. Esto último no es zen, es de la cosecha. Altruismo puro por mi parte. Toda pérdida es una pérdida, aunque sea necesaria para nuestra salud, como la de dejar de lado a aquellos que nos están mortificando a cada momento. Bastantes tiene uno con mortificarcarse a sí mismo como para soportar que vengan y te "macumben" constantemente algunas de tus pocas y esperanzadas iniciativas. Pero en una pérdida nadie gana, ni siquiera a otro nivel ni fase. Tal vez descanses mejor, pero no tienes ganacias, al menos visibles y tangibles como para decir que has ganado algo salvo sueño. Viéndolo así algo de ganancia tiene. El zen está chulo, pero es difícil de llevar a la vida diaria, porque la vida diaria funcionan de forma anti-zen. Puedes tomarte las cosas como son, pero no puedes pretender, ni creer, que ser zen te va a librar de aceptarlas al final como son. Pensar de forma zen verdaderamente sólo está a la altura de algunas mentes prodigiosas, pero mentes de ese tipo no caben contarlas con los dedos de mi mano, y mi mano no es zen. Ya sé que este post parece ridículo, pero piensen en los Reyes Magos, también son ridículos, y ahí están todos los años (y éste, con controversias de  las más ridículas si cabe). No me apuren, porque diría que casi todo es ridículo, y eso sería terminar mal este post tan positivo de principio de año. Vaya, ya lo he puesto. Ahí queda.

PENSAMIENTO ZEN

De pensamiento zen es pensar que "cualquier perdida es una ganancia a otro nivel". Pero la vida no va por niveles, en todo caso por fases, como la luna. Sin embargo, a cada año nuevo es bonito pensar con cierta connotación de esperanza, sin duda. Ya hemos pasado por los Reyes Magos y vamos subiendo la cuesta de enero con cierto beneplácito de lo ocurrido el año pasado. Ahora toca lo de siempre. Esos kilos. Esos propósitos de inicio de año que, probablemente, no se van a cumplir. Y esperar que el año vaya mejor que el anterior, o al menos igual. Vaya mierda. Esto último no es zen, es de la cosecha. Altruismo puro por mi parte. Toda pérdida es una pérdida, aunque sea necesaria para nuestra salud, como la de dejar de lado a aquellos que nos están mortificando a cada momento. Bastantes tiene uno con mortificarcarse a sí mismo como para soportar que vengan y te "macumben" constantemente algunas de tus pocas y esperanzadas iniciativas. Pero en una pérdida nadie gana, ni siquiera a otro nivel ni fase. Tal vez descanses mejor, pero no tienes ganacias, al menos visibles y tangibles como para decir que has ganado algo salvo sueño. Viéndolo así algo de ganancia tiene. El zen está chulo, pero es difícil de llevar a la vida diaria, porque la vida diaria funcionan de forma anti-zen. Puedes tomarte las cosas como son, pero no puedes pretender, ni creer, que ser zen te va a librar de aceptarlas al final como son. Pensar de forma zen verdaderamente sólo está a la altura de algunas mentes prodigiosas, pero mentes de ese tipo no caben contarlas con los dedos de mi mano, y mi mano no es zen. Ya sé que este post parece ridículo, pero piensen en los Reyes Magos, también son ridículos, y ahí están todos los años (y éste, con controversias de  las más ridículas si cabe). No me apuren, porque diría que casi todo es ridículo, y eso sería terminar mal este post tan positivo de principio de año. Vaya, ya lo he puesto. Ahí queda.

viernes, 8 de enero de 2016

LOS HÉROES EMOCIONALES NO EXISTEN

Como en la guerra y en el amor lo valiente es saber retirarse a tiempo (véase el post "SOBRE OPROBIOS Y VITUPERIOS" de este mismo blog). Pero no hacemos ni puto caso. En todos los manuales de estrategia militar sea cual sea el idioma en el que esté escrito, la retirada, forma parte de la propia estrategia de la guerra. Y, en el amor, la valentía se demuestra con el sacrificio de la retirada sobre el egoísmo emocional. Y en este caso, ni puto pero ni puto caso. Sin embargo, no se puede estar eternamente en retirada. Todo tiene su momento y sus circunstancias, y la lectura de ellas es la base para salir airoso de una contienda. Huir por huir es una estupidez. La huida no es retirada. Cuántas veces han oído aquello de "replegaos". Replegarse es la consecuencia de especificar un estado de acción ante ese otro "¡corred, coño, corred, que os matan!" que también habrán oído bastante. Huir es de cobarde o de supervivientes, según se mire; retirarse es de mentes serenas o calculadoras, igualmente según se mire. Todo ataque tiene su retirada, y al contrario también sirve la conmutación. La cuestión de hoy para este post es que emocionalmente tendemos a pensar que nos retiramos cuando en realidad estamos huyendo. Nuestro cerebro jamás nos admitirá que somos unos cobardes, porque sabe el malestar que acarrea y sus consecuencias. Para nuestros cerebros siempre seremos inteligente y audaces en vez de cobardes y estúpidos, pues, estos últimos parámetros no aportan nada a la supervivencia. La segunda cuestión radica en que, aunque nuestro cerebro nos autoengaña, éste siempre guarda la verdad, y cuando se agobia, -"zas en toda la boca"-, te lo saca de lo profundo de los recuerdos y te organiza una baja autoestima de cojones  cuando ya te creías un héroe. Y luego los remordimientos y todo eso. Los héroes emocionales no existen. No fiarse de tu cerebro y analizar tú mismo la información te hará más consciente emocionalmente de tus virtudes y defectos. Pero no, jamás creas que serás un superhéroe emocional y menos al estilo Marvel... simplemente porque los héroes y superhéroes emocionales no existen.

LOS HÉROES EMOCIONALES NO EXISTEN

Como en la guerra y en el amor lo valiente es saber retirarse a tiempo (véase el post "SOBRE OPROBIOS Y VITUPERIOS" de este mismo blog). Pero no hacemos ni puto caso. En todos los manuales de estrategia militar sea cual sea el idioma en el que esté escrito, la retirada, forma parte de la propia estrategia de la guerra. Y, en el amor, la valentía se demuestra con el sacrificio de la retirada sobre el egoísmo emocional. Y en este caso, ni puto pero ni puto caso. Sin embargo, no se puede estar eternamente en retirada. Todo tiene su momento y sus circunstancias, y la lectura de ellas es la base para salir airoso de una contienda. Huir por huir es una estupidez. La huida no es retirada. Cuántas veces han oído aquello de "replegaos". Replegarse es la consecuencia de especificar un estado de acción ante ese otro "¡corred, coño, corred, que os matan!" que también habrán oído bastante. Huir es de cobarde o de supervivientes, según se mire; retirarse es de mentes serenas o calculadoras, igualmente según se mire. Todo ataque tiene su retirada, y al contrario también sirve la conmutación. La cuestión de hoy para este post es que emocionalmente tendemos a pensar que nos retiramos cuando en realidad estamos huyendo. Nuestro cerebro jamás nos admitirá que somos unos cobardes, porque sabe el malestar que acarrea y sus consecuencias. Para nuestros cerebros siempre seremos inteligente y audaces en vez de cobardes y estúpidos, pues, estos últimos parámetros no aportan nada a la supervivencia. La segunda cuestión radica en que, aunque nuestro cerebro nos autoengaña, éste siempre guarda la verdad, y cuando se agobia, -"zas en toda la boca"-, te lo saca de lo profundo de los recuerdos y te organiza una baja autoestima de cojones  cuando ya te creías un héroe. Y luego los remordimientos y todo eso. Los héroes emocionales no existen. No fiarse de tu cerebro y analizar tú mismo la información te hará más consciente emocionalmente de tus virtudes y defectos. Pero no, jamás creas que serás un superhéroe emocional y menos al estilo Marvel... simplemente porque los héroes y superhéroes emocionales no existen.