jueves, 31 de marzo de 2016

SOBRE LOS GRANDES Y MEDIOCRES PENSAMIENTOS

 El pensamiento grande atrae grandes resultados. El pensamiento mediocre atrae resultados mediocres. Mucho me temo que el pensamiento no traiga nada ni grande ni mediocre. El pensamiento en sí mismo no sirve para nada si no tiene influencia sobre el carácter. Y ahí está el problema, cuando los pensamientos no están acorde con el carácter. Son cosas distintas. Los pensamientos nacen a raíz de las reflexiones que nos rodea en el exterior y la forma de enfocarlo. El carácter es innato, es genético. Así las influencias del los pensamiento sobre el carácter puede ocasionar grandes conflictos emocionales y psicológicos de por vida. Pensar a lo grande es una birria de pensamiento snob y liberalcapitalista que intenta inculcar la falacia del esfuerzo como baluarte frente a la dominación de las redes de poder que manipulan las sociedades a pequeña o gran escala. -Aquí empieza la ironía- ¿Quieres un Ferrari? pues trabaja a hasta matarte para conseguirlo. ¿Quieres una vida mejor o un mejor nivel de vidad sin Ferrari? Eres un hereje. Un blasfemo demonio que ataca a los pilares de la jerarquía social. Si quieres una vida mejor o mejor nivel de vida tiene que ser con un Ferrari como meta, para que te comas a quien sea por conseguirlo pagar adeudándote de por vida, que no es gratis. Si no piensas así eres un mediocre. Que te gusta ver el mar antes que estar produciendo para una gran multinacional, eres un vago y un delicuente. Ya se encargarán los secuaces de la oponión pública de proclamarlo a los cuatro vientos. Productivo es ser un ladrillo más en el muro. Productivo es ser la cotorra de los sumisos ideales políticos. Productivo no es tener una buena y sana jubilación (la jubilación y el desempleo sería como algo así como un atentado para los trabajadores, para el Estado y para las Multinacionales para las que trabajan). -Aquí ha terminado la ironía-. Así que,  los pensamientos no sirven para nada si no tienen un reflejo en la acciones. Y si los pensamientos son inculcados por la manipulación social, las acciones que se desarrollen en su nombre son también manipulación social y efímera catarsis a bien de los poderes fácticos. Y es absurdo pensar que nuestro pensamiento está libre de manipulación o influencia social. Así que es absurdo igualmente creer que el pensamiento tenga alguna fuerza interna, grande o pequeña. Es preferible aferrarse al azar más que a grandes o mediocres pensamientos. Porque los otros, los pequeños pensamientos, esos, sí que son harina de otro costal aunque  no entren en este post.

SOBRE LOS GRANDES Y MEDIOCRES PENSAMIENTOS

 El pensamiento grande atrae grandes resultados. El pensamiento mediocre atrae resultados mediocres. Mucho me temo que el pensamiento no traiga nada ni grande ni mediocre. El pensamiento en sí mismo no sirve para nada si no tiene influencia sobre el carácter. Y ahí está el problema, cuando los pensamientos no están acorde con el carácter. Son cosas distintas. Los pensamientos nacen a raíz de las reflexiones que nos rodea en el exterior y la forma de enfocarlo. El carácter es innato, es genético. Así las influencias del los pensamiento sobre el carácter puede ocasionar grandes conflictos emocionales y psicológicos de por vida. Pensar a lo grande es una birria de pensamiento snob y liberalcapitalista que intenta inculcar la falacia del esfuerzo como baluarte frente a la dominación de las redes de poder que manipulan las sociedades a pequeña o gran escala. -Aquí empieza la ironía- ¿Quieres un Ferrari? pues trabaja a hasta matarte para conseguirlo. ¿Quieres una vida mejor o un mejor nivel de vidad sin Ferrari? Eres un hereje. Un blasfemo demonio que ataca a los pilares de la jerarquía social. Si quieres una vida mejor o mejor nivel de vida tiene que ser con un Ferrari como meta, para que te comas a quien sea por conseguirlo pagar adeudándote de por vida, que no es gratis. Si no piensas así eres un mediocre. Que te gusta ver el mar antes que estar produciendo para una gran multinacional, eres un vago y un delicuente. Ya se encargarán los secuaces de la oponión pública de proclamarlo a los cuatro vientos. Productivo es ser un ladrillo más en el muro. Productivo es ser la cotorra de los sumisos ideales políticos. Productivo no es tener una buena y sana jubilación (la jubilación y el desempleo sería como algo así como un atentado para los trabajadores, para el Estado y para las Multinacionales para las que trabajan). -Aquí ha terminado la ironía-. Así que,  los pensamientos no sirven para nada si no tienen un reflejo en la acciones. Y si los pensamientos son inculcados por la manipulación social, las acciones que se desarrollen en su nombre son también manipulación social y efímera catarsis a bien de los poderes fácticos. Y es absurdo pensar que nuestro pensamiento está libre de manipulación o influencia social. Así que es absurdo igualmente creer que el pensamiento tenga alguna fuerza interna, grande o pequeña. Es preferible aferrarse al azar más que a grandes o mediocres pensamientos. Porque los otros, los pequeños pensamientos, esos, sí que son harina de otro costal aunque  no entren en este post.

domingo, 27 de marzo de 2016

SI NO HAY CONFLICTO, NO HAY PROBLEMA

Suele decirse que si no hay conflicto no hay problema. Pero, vaya por dios, siempre estamos buscando conflictos en donde no nos llaman. A veces, pienso que es porque nos aburrimos estando tranquilos sin jugar a eso de "juegos de tronos". A estas alturas creo que no damos más de sí, con todo lo maravilloso que podemos lograr cuando queremos. Otras veces, siento como si hubiera millones de conciencias ancestrales diferentes que van por ahí mezclándose o discriminando a otras tantas conciencias también ancestrales. Unas más que otras. Me entra la paranoia. No hay conflicto; no hay problema. Siempre estamos en conflicto. Un día te levantas, y la paz relativa ya no está. Otro, el clima se aburre de advertir eso de que se agota, y hala, a la mierda. Da igual que se reúnan  para querer cambiarlo, en París, por ejemplo. Como no habla el lenguaje de esos mediocres políticos de tres perras que tienen que decidir lo del cambio climático, pues nada, no hay conflicto...no hay problema. ¡A quién coño le importa el clima! -era cinismo-. No viviré para ver un cielo libre de contaminación, pero tampoco los que leen este párrafo. Es obvio. Sí, ya, no seré negativo. Siempre positivo. No quiero crear conflicto. ¿De acuerdo? No tenemos problema, eh? Hasta que cambie de parecer. Siempre estamos cambiando de parecer, o al revés, manteniéndonos en nuestras trece. Si no crean conflictos, supongo, muchos dejan de ser felices. Es lo que aprendieron de pequeño para llamar la atención, a crear conflictos. En fin, no vayan por ahí maldiciendo todo lo que no les gusta. Nadie tiene la culpa de que a uno no le hubieran abrazado lo suficiente cuando era pequeño. Disfrute y déjese llevar. Ya, eso le crea conflicto, y un problema emocional. ¡Coño! Pues cómaselo usted y no dé por culo, por ejemplo. No es nada personal. Sólo es retórica barata y burda.

SI NO HAY CONFLICTO, NO HAY PROBLEMA

Suele decirse que si no hay conflicto no hay problema. Pero, vaya por dios, siempre estamos buscando conflictos en donde no nos llaman. A veces, pienso que es porque nos aburrimos estando tranquilos sin jugar a eso de "juegos de tronos". A estas alturas creo que no damos más de sí, con todo lo maravilloso que podemos lograr cuando queremos. Otras veces, siento como si hubiera millones de conciencias ancestrales diferentes que van por ahí mezclándose o discriminando a otras tantas conciencias también ancestrales. Unas más que otras. Me entra la paranoia. No hay conflicto; no hay problema. Siempre estamos en conflicto. Un día te levantas, y la paz relativa ya no está. Otro, el clima se aburre de advertir eso de que se agota, y hala, a la mierda. Da igual que se reúnan  para querer cambiarlo, en París, por ejemplo. Como no habla el lenguaje de esos mediocres políticos de tres perras que tienen que decidir lo del cambio climático, pues nada, no hay conflicto...no hay problema. ¡A quién coño le importa el clima! -era cinismo-. No viviré para ver un cielo libre de contaminación, pero tampoco los que leen este párrafo. Es obvio. Sí, ya, no seré negativo. Siempre positivo. No quiero crear conflicto. ¿De acuerdo? No tenemos problema, eh? Hasta que cambie de parecer. Siempre estamos cambiando de parecer, o al revés, manteniéndonos en nuestras trece. Si no crean conflictos, supongo, muchos dejan de ser felices. Es lo que aprendieron de pequeño para llamar la atención, a crear conflictos. En fin, no vayan por ahí maldiciendo todo lo que no les gusta. Nadie tiene la culpa de que a uno no le hubieran abrazado lo suficiente cuando era pequeño. Disfrute y déjese llevar. Ya, eso le crea conflicto, y un problema emocional. ¡Coño! Pues cómaselo usted y no dé por culo, por ejemplo. No es nada personal. Sólo es retórica barata y burda.

martes, 22 de marzo de 2016

SOBRE MORALIDADES

 La excelencia moral es el resultado del hábito. ¿Fumar sería un hábito inmoral entonces? Menos mal que no fumo. No le encuentro sentido a lo de moral a no ser que sea el árbol. Siempre es doble. O falsa. O relativa. O "in-". O "a-" Una lucha de siglos por esclarecer un significado que es tan voluble como ardiente son sus víctimas. Me encuentro incómodo intentando desgranar alguna parida. Se me torna impúdico. La moralidad de puertas para afuera. Dentro, uno puede mostrarse sin pudor siempre que no haga ruido, porque siempre habrá alguna cotorra escuchando y algún que otro vigilante tras la mirilla de puerta ajena. Lo moral, en neutro. Podría decir la moral, pero determinaría un prejuicio. La única moral existente es la que uno tiene. Si hay suerte coincidirá con otras moralidades, incluso con la generalidad. Si uno se muestra inmoral, se desconfía, pues ese alardeo está sólo al alcance de los más pudientes, que todo se les ríe. Demasiada moralidad es dañina para la salud física y mental, sobre todo para esta última. Y moralista somos todos, y muy buenos. Acharcar la etiqueta de inmoralidad a alguien es un arte tan solemne como la envidia o la lujuria. Ay, la lujuria.  Qué me dicen de la lujuria. Estamos rodeado de moralina. No se me ocurren más variaciones con moral si no es "moraleja". Esto se agota. Vamos al hábito. Ya saben que el hábito no hace al monje.  Y lo de excelencia ya da grima. Este post es ab-moral, por no decir absurdo de los cojones.

SOBRE MORALIDADES

 La excelencia moral es el resultado del hábito. ¿Fumar sería un hábito inmoral entonces? Menos mal que no fumo. No le encuentro sentido a lo de moral a no ser que sea el árbol. Siempre es doble. O falsa. O relativa. O "in-". O "a-" Una lucha de siglos por esclarecer un significado que es tan voluble como ardiente son sus víctimas. Me encuentro incómodo intentando desgranar alguna parida. Se me torna impúdico. La moralidad de puertas para afuera. Dentro, uno puede mostrarse sin pudor siempre que no haga ruido, porque siempre habrá alguna cotorra escuchando y algún que otro vigilante tras la mirilla de puerta ajena. Lo moral, en neutro. Podría decir la moral, pero determinaría un prejuicio. La única moral existente es la que uno tiene. Si hay suerte coincidirá con otras moralidades, incluso con la generalidad. Si uno se muestra inmoral, se desconfía, pues ese alardeo está sólo al alcance de los más pudientes, que todo se les ríe. Demasiada moralidad es dañina para la salud física y mental, sobre todo para esta última. Y moralista somos todos, y muy buenos. Acharcar la etiqueta de inmoralidad a alguien es un arte tan solemne como la envidia o la lujuria. Ay, la lujuria.  Qué me dicen de la lujuria. Estamos rodeado de moralina. No se me ocurren más variaciones con moral si no es "moraleja". Esto se agota. Vamos al hábito. Ya saben que el hábito no hace al monje.  Y lo de excelencia ya da grima. Este post es ab-moral, por no decir absurdo de los cojones.

jueves, 17 de marzo de 2016

TRANSFORMARSE NO ES CAMBIAR

 Una transformación no se produce si no cambias también tus hábitos es una máxima confusa. El hábito no hace al monje sino el pensamiento. Aunque es cierto que para transformarse sea válido. Pero asímismo transformarse no es cambiar en sí mismo. Una transformación denota una objetiva obligación necesaria. Un cambio no expresa tanto ese sentido, y parte de una obligación más subjetiva (también podría ser objetiva), pero no tanto necesaria como voluntaria. Sutilezas, las mismas que se esgrimen socialmente para implantar un lenguaje menos sexista. El lenguaje tiene una gran fuerza en su propia sutilidad, y como la música amansa las fieras, las palabras apaciguan los pensamientos y las ideologías. Pero, por mucho que uno políticamente use un lenguaje menos sexista, no significa que su mentalidad contenga menos discriminación sexista. El machismo se escucha a leguas, pero, una persona bien adiestrada en el uso de las palabras confudiría y ocultaría su verdadero carácter. Como un camaleón se adapta al entorno para acosar a su presa y apresarla con su pegajosa y larga lengua. Sutilezas, tal que aquellas políticamente correctas: falseadas en su significado. Algunos asocian la sutilidad al lenguaje corporal por su visualidad, olvidándose del la inmensa sutilidad auditiva y sensorial que nos rodea. Procesamos más del ochenta por ciento de la información de forma visual frente a los demás sentido. Lo visual no es sutil, es visible. Pero lo visible puede ser engañoso. O puede no verse. La magia es un engaño visual sutil. El cine como arte debe ser visiblemente sutil. El lenguaje corporal no es magia. Y una transformación necesita pasar por un cambio de hábitos, porque entonces si no es así sólo representaría un cambio superficial y visual. Y esto no es un verdadero cambio ni progreso. Sutilezas. Todo es cuestión de encontrar las sutilezas necesarias.

TRANSFORMARSE NO ES CAMBIAR

 Una transformación no se produce si no cambias también tus hábitos es una máxima confusa. El hábito no hace al monje sino el pensamiento. Aunque es cierto que para transformarse sea válido. Pero asímismo transformarse no es cambiar en sí mismo. Una transformación denota una objetiva obligación necesaria. Un cambio no expresa tanto ese sentido, y parte de una obligación más subjetiva (también podría ser objetiva), pero no tanto necesaria como voluntaria. Sutilezas, las mismas que se esgrimen socialmente para implantar un lenguaje menos sexista. El lenguaje tiene una gran fuerza en su propia sutilidad, y como la música amansa las fieras, las palabras apaciguan los pensamientos y las ideologías. Pero, por mucho que uno políticamente use un lenguaje menos sexista, no significa que su mentalidad contenga menos discriminación sexista. El machismo se escucha a leguas, pero, una persona bien adiestrada en el uso de las palabras confudiría y ocultaría su verdadero carácter. Como un camaleón se adapta al entorno para acosar a su presa y apresarla con su pegajosa y larga lengua. Sutilezas, tal que aquellas políticamente correctas: falseadas en su significado. Algunos asocian la sutilidad al lenguaje corporal por su visualidad, olvidándose del la inmensa sutilidad auditiva y sensorial que nos rodea. Procesamos más del ochenta por ciento de la información de forma visual frente a los demás sentido. Lo visual no es sutil, es visible. Pero lo visible puede ser engañoso. O puede no verse. La magia es un engaño visual sutil. El cine como arte debe ser visiblemente sutil. El lenguaje corporal no es magia. Y una transformación necesita pasar por un cambio de hábitos, porque entonces si no es así sólo representaría un cambio superficial y visual. Y esto no es un verdadero cambio ni progreso. Sutilezas. Todo es cuestión de encontrar las sutilezas necesarias.

domingo, 13 de marzo de 2016

SOBRE ESPUPIDECES DE GANADORES Y PERDEDORES

 "Los ganadores tienen metas, los perdedores excusas". Ay, por dios, esta frase no va a salir nada bien parada, me temo. ¿De dónde habrá salido esta mierda de frase sentenciosa? ¿Qué lumbreras se creyó en el derecho de maltratar el pensamiento con esta estupidez? De un "gurucillo", de seguro. Frases como ésta que pululan por ahí como un destello de inteligencia del que las creó, sea quien sea, nos muestran lo pernicioso que resulta creer en lo que a uno le dicen o lee. Cada uno puede creer lo que quiera; nadie expresa lo contrario. Pero cuando la base de una creencia se basa en una falacia por muy bien estructurada que esté, el resultado es una farsa. "Creer" debe nacer de pensamiento de uno mismo; creer en pensamientos que no sea el tuyo me resulta como ser un loro que tan sólo imita sin comprensión el lenguaje. Y lo más peligroso para el propio individuo y para los demás, es la creencia y defensa de un pensamiento ajeno nacido o no de la manipulación intelectual. Desde la intolerancia a la más pura barbarie moral, ética y cívica que puedan imaginarse nace de las falsas reivindicaciones de las creencias basada en la supremacía de cualquier pensamiento como referencia de "La Verdad". Uno debe desaprender, y desprenderse, del concepto de "La Verdad" como absoluto. "La Verdad" es relativa. Muy relativa diría. El pensamiento humano no se rige por frases, por muy aparentes que resulten. El pensamiento humano es tan profundo como el conocimiento del Universo. No hay ganadores ni perdedores; ni mucho menos metas o excusas. Sólo existen Circunstancias. Todo lo restante, es perifollo mental, según su segunda acepción marcada en el diccionario.

SOBRE ESPUPIDECES DE GANADORES Y PERDEDORES

 "Los ganadores tienen metas, los perdedores excusas". Ay, por dios, esta frase no va a salir nada bien parada, me temo. ¿De dónde habrá salido esta mierda de frase sentenciosa? ¿Qué lumbreras se creyó en el derecho de maltratar el pensamiento con esta estupidez? De un "gurucillo", de seguro. Frases como ésta que pululan por ahí como un destello de inteligencia del que las creó, sea quien sea, nos muestran lo pernicioso que resulta creer en lo que a uno le dicen o lee. Cada uno puede creer lo que quiera; nadie expresa lo contrario. Pero cuando la base de una creencia se basa en una falacia por muy bien estructurada que esté, el resultado es una farsa. "Creer" debe nacer de pensamiento de uno mismo; creer en pensamientos que no sea el tuyo me resulta como ser un loro que tan sólo imita sin comprensión el lenguaje. Y lo más peligroso para el propio individuo y para los demás, es la creencia y defensa de un pensamiento ajeno nacido o no de la manipulación intelectual. Desde la intolerancia a la más pura barbarie moral, ética y cívica que puedan imaginarse nace de las falsas reivindicaciones de las creencias basada en la supremacía de cualquier pensamiento como referencia de "La Verdad". Uno debe desaprender, y desprenderse, del concepto de "La Verdad" como absoluto. "La Verdad" es relativa. Muy relativa diría. El pensamiento humano no se rige por frases, por muy aparentes que resulten. El pensamiento humano es tan profundo como el conocimiento del Universo. No hay ganadores ni perdedores; ni mucho menos metas o excusas. Sólo existen Circunstancias. Todo lo restante, es perifollo mental, según su segunda acepción marcada en el diccionario.

miércoles, 9 de marzo de 2016

SOBRE SOMBRAS

Dicen que cuando uno acaba encontrándose con su sombra, ésta deja de existir. Sin embargo, creo que uno jamás pierde su sombra, a no ser que esté en la oscuridad más absoluta. Todo tiene y deja sombra, por muy sutil que sea, que es una cuestión de la cantidad de luz que recibe y es capaz de proyectar. Las sombras siempre han sido siniestras por su negrura y al mismo tiempo tan fascinantes como el reflejo de tu imagen sobre un espejo. Sugiere tantas cosas. Posee eso que se diría "un halo poético" del que es difícil desprenderse. A uno le parece ver en ellas todo lo nocivo que intentamos ocultar de nuestro "yo". No tener sombra sería no tener ningún lugar donde guardar los secretos y los pensamientos más íntimo sin que nos delaten. La estética de las sombras pueden representar cientos de expresiones y múltiples interpretaciones vinculadas a nuestros sentimientos y conciencia. Para algunos las sombras son simplemente sombras; otras ven cientos de formas subjetivas como en el test de Rorschach. No creo que la Humanidad pudiera vivir ni existir sin sombras. Nuestra Historia está llena de grandes hechos y pasajes llenos de ellas que nos advierte de la ferocidad, y al mismo tiempo, de la grandeza de la especie. Ha habido diferentes razas homínidas que terminaron mezclándose por la evolución y que representan las sombras del Homo Sapiens Sapiens. Tal vez por eso exista el dicho de "tener miedo hasta de tu sombra". Sugiere tantas cosas.

SOBRE SOMBRAS

Dicen que cuando uno acaba encontrándose con su sombra, ésta deja de existir. Sin embargo, creo que uno jamás pierde su sombra, a no ser que esté en la oscuridad más absoluta. Todo tiene y deja sombra, por muy sutil que sea, que es una cuestión de la cantidad de luz que recibe y es capaz de proyectar. Las sombras siempre han sido siniestras por su negrura y al mismo tiempo tan fascinantes como el reflejo de tu imagen sobre un espejo. Sugiere tantas cosas. Posee eso que se diría "un halo poético" del que es difícil desprenderse. A uno le parece ver en ellas todo lo nocivo que intentamos ocultar de nuestro "yo". No tener sombra sería no tener ningún lugar donde guardar los secretos y los pensamientos más íntimo sin que nos delaten. La estética de las sombras pueden representar cientos de expresiones y múltiples interpretaciones vinculadas a nuestros sentimientos y conciencia. Para algunos las sombras son simplemente sombras; otras ven cientos de formas subjetivas como en el test de Rorschach. No creo que la Humanidad pudiera vivir ni existir sin sombras. Nuestra Historia está llena de grandes hechos y pasajes llenos de ellas que nos advierte de la ferocidad, y al mismo tiempo, de la grandeza de la especie. Ha habido diferentes razas homínidas que terminaron mezclándose por la evolución y que representan las sombras del Homo Sapiens Sapiens. Tal vez por eso exista el dicho de "tener miedo hasta de tu sombra". Sugiere tantas cosas.

martes, 1 de marzo de 2016

ACTITUD Y APTITUD

Lo que te digas a ti mismo antes de hacer algo que no te resulte sencillo condicionará tus resultados. oh, sí. Así estamos de positivos. Casi gran parte de tus logros dependen de tu actitud. Lo demás, se lo dejamos al azar, que también tiene derecho. Por mucho que le demos más vuelta a lo evidente, la actitud puede ser en ocasiones mucho más valiosa que la aptitud. La inteligencia en sí sólo es inteligencia. La actitud en sí, mueve montañas. Probablemente no piensen lo mismo. Uno no puede tener la razón siempre ni ser el guardián de las verdades efímeras e indelebles de los conceptos sociales. No obstante, una gran actitud combinada con una gran aptitud derrumba murallas; y al mismo tiempo una gran aptitud puede hacerte feliz, a pesar de no derrumbar murallas ni mover montañas. Sin embargo,  para tener algo de paz interior es necesario un poco actitud al menos. Y una dosis de aptitud no viene mal. Al revés, es algo más frágil la felicidad que pueda alcanzarse. No obstante, la felicidad por actitud sucumbe cuando ésta cambia, lo cual te esclaviza ante tu conducta, y la esclavitud no tiene nada que ver con la felicidad. Creer que uno es feliz no hace que uno sea feliz, aunque puede que ayude algo. La felicidad en sí misma es insondable me temo. Y tanto la actitud como la aptitud nos sirven de guía para alumbrarnos en su propia profundidad. Sólo falta establecer los porcentanjes de ambas en la ecuación y las compensaciones psicológicas que de cada una de ellas se establecen. Todo lo demás son opiniones y devagaciones que acotan la realidad de que la felicidad es un hecho variable, lo que no ayuda a la hora de discernir la superioridad de la actitud frente a la aptitud ni viceversa; asimismo como nos lleva a pensar que tal superioridad tenga un dependencia puntual y referida a un tiempo concreto. La importancia de la actitud o la aptitudad estaría así dentro de un concepto de variabilidad proporcional al grado de felicidad estimado.

ACTITUD Y APTITUD

Lo que te digas a ti mismo antes de hacer algo que no te resulte sencillo condicionará tus resultados. oh, sí. Así estamos de positivos. Casi gran parte de tus logros dependen de tu actitud. Lo demás, se lo dejamos al azar, que también tiene derecho. Por mucho que le demos más vuelta a lo evidente, la actitud puede ser en ocasiones mucho más valiosa que la aptitud. La inteligencia en sí sólo es inteligencia. La actitud en sí, mueve montañas. Probablemente no piensen lo mismo. Uno no puede tener la razón siempre ni ser el guardián de las verdades efímeras e indelebles de los conceptos sociales. No obstante, una gran actitud combinada con una gran aptitud derrumba murallas; y al mismo tiempo una gran aptitud puede hacerte feliz, a pesar de no derrumbar murallas ni mover montañas. Sin embargo,  para tener algo de paz interior es necesario un poco actitud al menos. Y una dosis de aptitud no viene mal. Al revés, es algo más frágil la felicidad que pueda alcanzarse. No obstante, la felicidad por actitud sucumbe cuando ésta cambia, lo cual te esclaviza ante tu conducta, y la esclavitud no tiene nada que ver con la felicidad. Creer que uno es feliz no hace que uno sea feliz, aunque puede que ayude algo. La felicidad en sí misma es insondable me temo. Y tanto la actitud como la aptitud nos sirven de guía para alumbrarnos en su propia profundidad. Sólo falta establecer los porcentanjes de ambas en la ecuación y las compensaciones psicológicas que de cada una de ellas se establecen. Todo lo demás son opiniones y devagaciones que acotan la realidad de que la felicidad es un hecho variable, lo que no ayuda a la hora de discernir la superioridad de la actitud frente a la aptitud ni viceversa; asimismo como nos lleva a pensar que tal superioridad tenga un dependencia puntual y referida a un tiempo concreto. La importancia de la actitud o la aptitudad estaría así dentro de un concepto de variabilidad proporcional al grado de felicidad estimado.