jueves, 30 de junio de 2016

UNA BREVE INTRODUCCIÓN A LA MANIPULACIÓN ESCRITA

 La disciplina es lo que nos da la gran libertad. Pero ¿cuántas disciplinas hay? Tantas como personas. Cada uno tiene su disciplina. Sin embargo, el término nos lleva a la típica imagen autoritaria del concepto. Y esa, la autoritaria, de seguro que no nos da la gran libertad. Son, en el fondo términos antagónicos, la disciplina y la autoridad, y no obstante, parecen y les damos casi el valor de sinónimos. Craso error, por cierto. "Disciplina y autoridad es lo que falta a algunos"-suele decirse-, así que son dos cosas distintas unidas por una conjunción sumatoria. Entonces, por qué uno no se da cuenta de que no son sinónimos (veáse "los sinónimos no existen" de este mismo blog). Al igual que la existencia de ilusiones ópticas que engañan a la percepción visual, y por tanto al cerebro, existen asimismo ilusiones lingüística que nos llevan a confundir conceptual y semánticamente los términos. Es una cuestión que tiene su base en la proximidad y la asociación  (no necesariamente semántica) de los conceptos lingüísticos. Esta proximidad o asociación pueden ser diferentes e independientes entre sí, lo cual amplía la dificultad de su propia determinación conceptual. La cuestión se complica, por otro lado, cuando   los conceptos lingüísticos asociados funcionan de forma independientes, pues así, la confusión está servida. Finalmente, se malentienden y se muestran ante nosotros como posibles sinónimos. El lenguaje tiene una gran carga emocional que en muchas ocasiones sugieren sutilezas que bien podrían determinar un juicio de valor. Quien domina ciertos criterios lingüístico-emocionales bien podría manipular la comunicación escrita. Lean una noticia cualquiera en distintos periódicos y verán que se tratan de forma diferente. Algunos creen que esta diferenciación es el llamado estilo. Pero el estilo es algo totalmente distinto. El estilo no sólo recae sobre el mensaje en sí mismo, mientras que la manipulación ligüístico-emocional sí que incide directamente el éste y casi en exclusiva, creando combinaciones sintácticas "ad proceso" que le confieren cierta legitimidad lingüística inherente. Siendo en el fondo una burda manipulación comunicativa. Si volvemos a la frase inicial de este post, nos encontramos con una pseudoparadoja ligüística que tal vez nos lleve a no entender,  o peor aún, a desestimar la sentencia inicial como una absurdidad. Ese es el fin: alterar la realidad lingüística para crear un dogma ideológico concreto convincente.

UNA BREVE INTRODUCCIÓN A LA MANIPULACIÓN ESCRITA

 La disciplina es lo que nos da la gran libertad. Pero ¿cuántas disciplinas hay? Tantas como personas. Cada uno tiene su disciplina. Sin embargo, el término nos lleva a la típica imagen autoritaria del concepto. Y esa, la autoritaria, de seguro que no nos da la gran libertad. Son, en el fondo términos antagónicos, la disciplina y la autoridad, y no obstante, parecen y les damos casi el valor de sinónimos. Craso error, por cierto. "Disciplina y autoridad es lo que falta a algunos"-suele decirse-, así que son dos cosas distintas unidas por una conjunción sumatoria. Entonces, por qué uno no se da cuenta de que no son sinónimos (veáse "los sinónimos no existen" de este mismo blog). Al igual que la existencia de ilusiones ópticas que engañan a la percepción visual, y por tanto al cerebro, existen asimismo ilusiones lingüística que nos llevan a confundir conceptual y semánticamente los términos. Es una cuestión que tiene su base en la proximidad y la asociación  (no necesariamente semántica) de los conceptos lingüísticos. Esta proximidad o asociación pueden ser diferentes e independientes entre sí, lo cual amplía la dificultad de su propia determinación conceptual. La cuestión se complica, por otro lado, cuando   los conceptos lingüísticos asociados funcionan de forma independientes, pues así, la confusión está servida. Finalmente, se malentienden y se muestran ante nosotros como posibles sinónimos. El lenguaje tiene una gran carga emocional que en muchas ocasiones sugieren sutilezas que bien podrían determinar un juicio de valor. Quien domina ciertos criterios lingüístico-emocionales bien podría manipular la comunicación escrita. Lean una noticia cualquiera en distintos periódicos y verán que se tratan de forma diferente. Algunos creen que esta diferenciación es el llamado estilo. Pero el estilo es algo totalmente distinto. El estilo no sólo recae sobre el mensaje en sí mismo, mientras que la manipulación ligüístico-emocional sí que incide directamente el éste y casi en exclusiva, creando combinaciones sintácticas "ad proceso" que le confieren cierta legitimidad lingüística inherente. Siendo en el fondo una burda manipulación comunicativa. Si volvemos a la frase inicial de este post, nos encontramos con una pseudoparadoja ligüística que tal vez nos lleve a no entender,  o peor aún, a desestimar la sentencia inicial como una absurdidad. Ese es el fin: alterar la realidad lingüística para crear un dogma ideológico concreto convincente.

domingo, 26 de junio de 2016

LA VIDA EN DOS DÍAS

La vida son dos días, y uno fue ayer. El otro dura toda una eternidad. Elijan en cual de los dos días quieren estar, en el de ayer o en el eterno hoy. Eterno significa que no tiene fin. Es por lo de si acaso hay vida después de la muerte. A riesgo de equivocarme no voy a pronunciarme al respecto. Por ahora vamos a dejar eterno hasta que uno muera, y después ya veremos. Ya les contaré. En fin, una cuestión pragmática. Pueden por tanto elegir sin atemorizarse por lo de la eternidad, puesto que cualquiera de los dos días que tomen para guiar su vida, el de ayer o el de hoy pasan por el mismo punto de inflexión hacia la atemporalidad del alma. De la premisa inicial se deduciría que el futuro no existe en sí mismo. Todo sería un hoy constante. Sin embargo, el futuro existe. Pero no se puede vivir en el mañana. Sólo en pensamiento. Pero si piensan en el mañana no vivirán el hoy de pensamiento, que se convertirá en un ayer muy real (ya saben que el cerebro no distingue entre lo real y lo no real, sino en lo que se ve, lo que se cree que se ve y en lo que se piensa).   Y vuelta a empezar. Si les digo la verdad, no creo que haya un ayer ni un hoy ni un mañana. Simplemente existen cambios y deterioros. Estamos siempre en el mismo sitio y sólo suponemos que existe un ayer por comparación con un hoy, y deducimos un mañana por comparación con un ayer y un hoy. Podría decirse que el tiempo es un proceso deductivo. Y por ende también se podría viajar por un único espacio temporal. He intentando entender algo de física cuántica, pero me temo que mi mente es un poco obstusa y está oxidada para esos conceptos tan cósmicos. Tal vez haya vida más allá de la muerte y tal vez viajemos algún día hacia el pasado o el futuro, pero mientras tanto, ya saben donde estamos. Nos queda saber eso de "de donde venimos y a donde vamos", o sea, las premisas idóneas para un reblandecimiento del cerebro seguro. Elijan, o como he comentado muchas veces, "hagan juego" s´il vous plaît.

LA VIDA EN DOS DÍAS

La vida son dos días, y uno fue ayer. El otro dura toda una eternidad. Elijan en cual de los dos días quieren estar, en el de ayer o en el eterno hoy. Eterno significa que no tiene fin. Es por lo de si acaso hay vida después de la muerte. A riesgo de equivocarme no voy a pronunciarme al respecto. Por ahora vamos a dejar eterno hasta que uno muera, y después ya veremos. Ya les contaré. En fin, una cuestión pragmática. Pueden por tanto elegir sin atemorizarse por lo de la eternidad, puesto que cualquiera de los dos días que tomen para guiar su vida, el de ayer o el de hoy pasan por el mismo punto de inflexión hacia la atemporalidad del alma. De la premisa inicial se deduciría que el futuro no existe en sí mismo. Todo sería un hoy constante. Sin embargo, el futuro existe. Pero no se puede vivir en el mañana. Sólo en pensamiento. Pero si piensan en el mañana no vivirán el hoy de pensamiento, que se convertirá en un ayer muy real (ya saben que el cerebro no distingue entre lo real y lo no real, sino en lo que se ve, lo que se cree que se ve y en lo que se piensa).   Y vuelta a empezar. Si les digo la verdad, no creo que haya un ayer ni un hoy ni un mañana. Simplemente existen cambios y deterioros. Estamos siempre en el mismo sitio y sólo suponemos que existe un ayer por comparación con un hoy, y deducimos un mañana por comparación con un ayer y un hoy. Podría decirse que el tiempo es un proceso deductivo. Y por ende también se podría viajar por un único espacio temporal. He intentando entender algo de física cuántica, pero me temo que mi mente es un poco obstusa y está oxidada para esos conceptos tan cósmicos. Tal vez haya vida más allá de la muerte y tal vez viajemos algún día hacia el pasado o el futuro, pero mientras tanto, ya saben donde estamos. Nos queda saber eso de "de donde venimos y a donde vamos", o sea, las premisas idóneas para un reblandecimiento del cerebro seguro. Elijan, o como he comentado muchas veces, "hagan juego" s´il vous plaît.

miércoles, 22 de junio de 2016

MOVIMIENTO

Si no te gusta donde estás, muévete, no eres un árbol. El movimiento es una de las premisas de la vida. Se podría decir que casi siempre estamos en movimiento. Echar raíces está bien, pero si el sitio no te gusta, busca otro donde hacerlo. O no lo hagas. Cuanto más cerca de ti mismo esté ese sitio, más y mejor raíces echarás. Es un dicho mal contado. Para muchas filosofías el movimiento marca nuestra existencia de una forma cíclica. Todos esos movimientos están regidos por la Naturaleza de la que formamos parte. Para otros, nada más somos hormigas "grandes" que nunca paran de devorar el entorno que les rodea, o sea, la propia Naturaleza. Los hay que opinan que estamos colgados de un hilo al cuello que mueven los dioses, o también, uno solo.  Los estoicos, en cambio, promulgaban cierta pasividad emocional hacia los acontecimientos, aunque eso no incluía una forma de pensar o actuar estática. Corre cuando veas que el fuego se acerca y espera que la suerte te haya hecho verlo a tiempo, porque el fuego arde muy deprisa. Camina despacio y aléjate del peligro antes de que llegue. Ese es el "quid" existencialista del concepto del movimiento; moverte en su justo momento y a su justa velocidad. Hacerlo antes es precipitación, y después, sería retirada o huída, dependiendo de la proximidad del peligro. Ya vamos avanzando. Movimiento y peligro, y sus consecuencias. Así se van creando las filosofías, enlazando los conceptos vitales y sus consecuencias hasta hacerlos coherentes y dependientes los unos de los otros. La cuestión está en la consideración de los conceptos vitales, sus definiciones temporales, sus consecuencias, y su orden jerárquico. ¿Qué es más importante, la felicidad o la muerte, la Naturaleza, el Amor, la moralidad,  la libertad? y ¿Qué consecuencias tienen nuestros pensamientos al acercase o alejarse de sus definiciones?  ¿Significa lo mismo "Naturaleza" ahora que en la época Aristóteles? ¿O la "Felicidad"? O incluso sin ir más lejos, significan lo mismo hoy que mañana. Incluso las definiciones de los conceptos vitales se mueven y cambian su significado con el transcurso del tiempo a medida que descubrimos más detalles científicos sobre ellos. El movimiento influye sin darnos cuenta de una forma inimaginable  en nuestra existencia. ¿No tienen la sensación de que esto haya ido muy acelerado? Yo sí. Hasta creo que me he cansado.

MOVIMIENTO

Si no te gusta donde estás, muévete, no eres un árbol. El movimiento es una de las premisas de la vida. Se podría decir que casi siempre estamos en movimiento. Echar raíces está bien, pero si el sitio no te gusta, busca otro donde hacerlo. O no lo hagas. Cuanto más cerca de ti mismo esté ese sitio, más y mejor raíces echarás. Es un dicho mal contado. Para muchas filosofías el movimiento marca nuestra existencia de una forma cíclica. Todos esos movimientos están regidos por la Naturaleza de la que formamos parte. Para otros, nada más somos hormigas "grandes" que nunca paran de devorar el entorno que les rodea, o sea, la propia Naturaleza. Los hay que opinan que estamos colgados de un hilo al cuello que mueven los dioses, o también, uno solo.  Los estoicos, en cambio, promulgaban cierta pasividad emocional hacia los acontecimientos, aunque eso no incluía una forma de pensar o actuar estática. Corre cuando veas que el fuego se acerca y espera que la suerte te haya hecho verlo a tiempo, porque el fuego arde muy deprisa. Camina despacio y aléjate del peligro antes de que llegue. Ese es el "quid" existencialista del concepto del movimiento; moverte en su justo momento y a su justa velocidad. Hacerlo antes es precipitación, y después, sería retirada o huída, dependiendo de la proximidad del peligro. Ya vamos avanzando. Movimiento y peligro, y sus consecuencias. Así se van creando las filosofías, enlazando los conceptos vitales y sus consecuencias hasta hacerlos coherentes y dependientes los unos de los otros. La cuestión está en la consideración de los conceptos vitales, sus definiciones temporales, sus consecuencias, y su orden jerárquico. ¿Qué es más importante, la felicidad o la muerte, la Naturaleza, el Amor, la moralidad,  la libertad? y ¿Qué consecuencias tienen nuestros pensamientos al acercase o alejarse de sus definiciones?  ¿Significa lo mismo "Naturaleza" ahora que en la época Aristóteles? ¿O la "Felicidad"? O incluso sin ir más lejos, significan lo mismo hoy que mañana. Incluso las definiciones de los conceptos vitales se mueven y cambian su significado con el transcurso del tiempo a medida que descubrimos más detalles científicos sobre ellos. El movimiento influye sin darnos cuenta de una forma inimaginable  en nuestra existencia. ¿No tienen la sensación de que esto haya ido muy acelerado? Yo sí. Hasta creo que me he cansado.

jueves, 16 de junio de 2016

EL MARAVILLOSO UNGÜENTO DEL TIEMPO

El tiempo es un maravilloso ungüento que se extiende para cicatrizar las heridas. El que lo haya probado no creo que tenga dudas al respecto. El tiempo es un concepto de esos inconcebibles e intrigantes sobre el que casi cualquier reflexión es válida. En realidad, el tiempo, lo envuelve todo. Incluso nuestra conciencia. Va devorando la primigenia imaginación infantil para transformarla en pensamiento adulto. Y después, va haciendo mella cada ciertos decenios en nuestra apreciación vital. Nadie puede vencer al tiempo, excepto la Parca. Todo está en el tiempo, escondido, esperando como un ratero detrás de la esquina para sorprenderte. Algunos creen que, finalmente, nos hace eternos fantasmas a través de los vestigios de nuestros recuerdos, anhelos, éxitos y fracasos. Puede ser tan cruel como generoso. Y siempre nos faltará... tiempo. Siempre. Es algo que termina siendo evidente. Por mucho que hagamos en el transcurso de nuestras vidas, más tiempo sabremos que nos falta. Y de igual manera, cuando llega a percibirse, es cuando nos damos cuenta de cómo lo hemos perdido. El tiempo es oro; más que oro. Es vida. Y es, cuando lo sentimos como un gélido pasar de las horas, cuando entendemos que nosotros simplemente somos tiempo que se agota día a día.

EL MARAVILLOSO UNGÜENTO DEL TIEMPO

El tiempo es un maravilloso ungüento que se extiende para cicatrizar las heridas. El que lo haya probado no creo que tenga dudas al respecto. El tiempo es un concepto de esos inconcebibles e intrigantes sobre el que casi cualquier reflexión es válida. En realidad, el tiempo, lo envuelve todo. Incluso nuestra conciencia. Va devorando la primigenia imaginación infantil para transformarla en pensamiento adulto. Y después, va haciendo mella cada ciertos decenios en nuestra apreciación vital. Nadie puede vencer al tiempo, excepto la Parca. Todo está en el tiempo, escondido, esperando como un ratero detrás de la esquina para sorprenderte. Algunos creen que, finalmente, nos hace eternos fantasmas a través de los vestigios de nuestros recuerdos, anhelos, éxitos y fracasos. Puede ser tan cruel como generoso. Y siempre nos faltará... tiempo. Siempre. Es algo que termina siendo evidente. Por mucho que hagamos en el transcurso de nuestras vidas, más tiempo sabremos que nos falta. Y de igual manera, cuando llega a percibirse, es cuando nos damos cuenta de cómo lo hemos perdido. El tiempo es oro; más que oro. Es vida. Y es, cuando lo sentimos como un gélido pasar de las horas, cuando entendemos que nosotros simplemente somos tiempo que se agota día a día.

jueves, 9 de junio de 2016

LOS ENCANTOS DEL PSICÓPATA

Dicen que los psicópatas son encantadores de serpientes. Suelen refugiarse en el gremio de los políticos y afines al poder en cualquiera de las profesiones. Suelen ser jefes. Agradables. Simpáticos. Sonrientes. Suelen ser amables. Agraciados con apariencia esmerada. Y persiguen el fin de la supremacía personal sin importarles las consecuencias ni las pérdidas. Suelen esconderse tras el ejecutivo eficiente de una descomunal empresa despiadada emergente del sistema capitalista, aunque no tienen exclusividad política, económica o social. Los hay tan comunista como el propio Stalin o cualquiera de los dictadores que han poblado la tierra y sus historias de poderes y venganzas. Dicen que no tienen empatía. O mejor dicho, es un síntoma no tener empatía. Son maestros del engaño y la seducción. Y si miran a su alrededor sospecharán de todos los que le rodean. Los hay como los del libro y las películas  al estilo de "a sangre fría". Pero tienen nuestra genética.
Algo no me cuadra.
 El mundo no es redondo, más bien cuadrado, con esquinas, tal metéfora vikinga. Y lo de tener empatía es, como ocurre con los conceptos muy a menudo, relativo. Tal vez todos estemos algo pirados, o tal vez no. Dicen que hay que tener cuidado de alguien encantador por si acaso. Político, guapo y encantador son  premisas para no fiarse. Viejo y encantador, también. Joven, y demás premisas, por supuesto. Pero de qué escribo: no sé nada de psicópatas. Lo que me ha enseñado nada más la experiencia social. Dicen que son muy coherentes y se distancian de lo sentimental. Y están ahí ocutándose tras la cortina mientras le asoman los pies sobre el suelo. Y por qué no, con un puñal escondido. Ah, tonterías. Juzgamos y catalogamos en función de los intereses sociales y personales. Y por el camino caen justos por pecadores como se dice, pues psicópatas, haberlos, haylos. Nadie va a negarlo. Ponemos etiquetas y más etiquetas. O perteneces al grupo o eres un paria. Tanto tienes, y tanto aparentas; tanto vales. Siempre te reiré las gracias por tu alta condición social aunque me amargues la vida. Nunca dudaré del valor de tu cuenta corriente ni de tu influencia social. Ese es el encanto del psicópata. Y también hay mujeres, no crean que me olvido, que no es terreno de abono único masculino.

LOS ENCANTOS DEL PSICÓPATA

Dicen que los psicópatas son encantadores de serpientes. Suelen refugiarse en el gremio de los políticos y afines al poder en cualquiera de las profesiones. Suelen ser jefes. Agradables. Simpáticos. Sonrientes. Suelen ser amables. Agraciados con apariencia esmerada. Y persiguen el fin de la supremacía personal sin importarles las consecuencias ni las pérdidas. Suelen esconderse tras el ejecutivo eficiente de una descomunal empresa despiadada emergente del sistema capitalista, aunque no tienen exclusividad política, económica o social. Los hay tan comunista como el propio Stalin o cualquiera de los dictadores que han poblado la tierra y sus historias de poderes y venganzas. Dicen que no tienen empatía. O mejor dicho, es un síntoma no tener empatía. Son maestros del engaño y la seducción. Y si miran a su alrededor sospecharán de todos los que le rodean. Los hay como los del libro y las películas  al estilo de "a sangre fría". Pero tienen nuestra genética.
Algo no me cuadra.
 El mundo no es redondo, más bien cuadrado, con esquinas, tal metéfora vikinga. Y lo de tener empatía es, como ocurre con los conceptos muy a menudo, relativo. Tal vez todos estemos algo pirados, o tal vez no. Dicen que hay que tener cuidado de alguien encantador por si acaso. Político, guapo y encantador son  premisas para no fiarse. Viejo y encantador, también. Joven, y demás premisas, por supuesto. Pero de qué escribo: no sé nada de psicópatas. Lo que me ha enseñado nada más la experiencia social. Dicen que son muy coherentes y se distancian de lo sentimental. Y están ahí ocutándose tras la cortina mientras le asoman los pies sobre el suelo. Y por qué no, con un puñal escondido. Ah, tonterías. Juzgamos y catalogamos en función de los intereses sociales y personales. Y por el camino caen justos por pecadores como se dice, pues psicópatas, haberlos, haylos. Nadie va a negarlo. Ponemos etiquetas y más etiquetas. O perteneces al grupo o eres un paria. Tanto tienes, y tanto aparentas; tanto vales. Siempre te reiré las gracias por tu alta condición social aunque me amargues la vida. Nunca dudaré del valor de tu cuenta corriente ni de tu influencia social. Ese es el encanto del psicópata. Y también hay mujeres, no crean que me olvido, que no es terreno de abono único masculino.

miércoles, 8 de junio de 2016

LAS PUERTAS DEL INFIERNO

"Útil es todo lo que nos da felicidad". Auguste Rodin. Uno de los grandes de la Escultura. La vida es breve viene a decirnos. Es inútil la infelicidad. Y la Felicidad es lo único útil de esta existencia. Sin duda consiguió resumir lo que millones de pensamientos han estado deshilando, o despellejando, en algunos casos concretos y personales, durante siglos. Podemos pensar todo lo que queramos, pero el concepto de la felicidad unido a la utilidad es realmente emocionante y románticamente racional. Toca a lo más visceral de nuestro corazón y a lo más espiritual de nuestro pensamiento. Une una razón lógica para enfrentarse a la búsqueda de la felicidad más allá de cualquier pretensión existencialista mediocre o cual bazofia espiritual subyacente en cualquier incauto alumbrado. Pensar que la felicidad es útil es el baluarte para esquilmar cualquier excusa en contra de intentar ser feliz. El pesimismo es inútil en sí mismo bajo este paradigma. No existe diría. Simplemente es una tensa espera en ciertos momentos de incertidumbre. Vienes sin nada y te marcharás sin nada. Sólo queda, pues, la felicidad. Es lo único útil en este pasar inadvertido por el Universo. Y así esculpió su pensamiento en el bronce de su obra.

LAS PUERTAS DEL INFIERNO

"Útil es todo lo que nos da felicidad". Auguste Rodin. Uno de los grandes de la Escultura. La vida es breve viene a decirnos. Es inútil la infelicidad. Y la Felicidad es lo único útil de esta existencia. Sin duda consiguió resumir lo que millones de pensamientos han estado deshilando, o despellejando, en algunos casos concretos y personales, durante siglos. Podemos pensar todo lo que queramos, pero el concepto de la felicidad unido a la utilidad es realmente emocionante y románticamente racional. Toca a lo más visceral de nuestro corazón y a lo más espiritual de nuestro pensamiento. Une una razón lógica para enfrentarse a la búsqueda de la felicidad más allá de cualquier pretensión existencialista mediocre o cual bazofia espiritual subyacente en cualquier incauto alumbrado. Pensar que la felicidad es útil es el baluarte para esquilmar cualquier excusa en contra de intentar ser feliz. El pesimismo es inútil en sí mismo bajo este paradigma. No existe diría. Simplemente es una tensa espera en ciertos momentos de incertidumbre. Vienes sin nada y te marcharás sin nada. Sólo queda, pues, la felicidad. Es lo único útil en este pasar inadvertido por el Universo. Y así esculpió su pensamiento en el bronce de su obra.

sábado, 4 de junio de 2016

PALABRAS QUE ASUSTAN

 ¿Me rescatas o me rescato? Dichosas formas verbales. No podemos estar esperando a que nos rescaten, aunque siendo sinceros, sería más reconfortante y sencillo. Ocurre a veces que viene alguien y te echa una mano. Pero lo del rescate debe quedar para cada uno. Es algo personal. Una vez me perdí en la montaña. Ahí sí vale que te rescaten. Oh, por favor, riánse. Mi sentido del humor se desquebraja y se vuelve chabacano cuando menciono la palabra "rescate", ya saben, por eso de los rescates a los bancos, empresas multinacionales y empresas privadas que nada más hacen ganar más dinero a espensa de los recursos públicos que deberían servir para crear mejores servicios sociales para la población en general. Han convertido el término en un "asustaviejas". Si me ponen cadenas, prefiero rescatar a ser rescatado, que después te pasan la factura, y algunas son impagables y te hacen esclavo de por vida. Y hablando de países, pierden sus recursos naturales. Los caramelos no son gratis. Me da dentera el término, no dejo de pensar en lo falso que han convertido una palabra que estaba tan llena de salud. La macroeconomía parece que pudre todo lo que toca, al igual que el Rey Midas, que lo convertía todo en oro. Un bonito mito que nos enseña que no se deberían convertir las cosas que se tocan en un único elemento. Hay que variar, que como la endogamia y la política, la sangre y los estamentos corroen. No esperen a ser rescatado a no ser que estén en peligro inminente...y tenga algo que le quieran robar. Destruyen países para reconstruirlos y arruinarlos al mismo tiempo. Todo redondo.

PALABRAS QUE ASUSTAN

 ¿Me rescatas o me rescato? Dichosas formas verbales. No podemos estar esperando a que nos rescaten, aunque siendo sinceros, sería más reconfortante y sencillo. Ocurre a veces que viene alguien y te echa una mano. Pero lo del rescate debe quedar para cada uno. Es algo personal. Una vez me perdí en la montaña. Ahí sí vale que te rescaten. Oh, por favor, riánse. Mi sentido del humor se desquebraja y se vuelve chabacano cuando menciono la palabra "rescate", ya saben, por eso de los rescates a los bancos, empresas multinacionales y empresas privadas que nada más hacen ganar más dinero a espensa de los recursos públicos que deberían servir para crear mejores servicios sociales para la población en general. Han convertido el término en un "asustaviejas". Si me ponen cadenas, prefiero rescatar a ser rescatado, que después te pasan la factura, y algunas son impagables y te hacen esclavo de por vida. Y hablando de países, pierden sus recursos naturales. Los caramelos no son gratis. Me da dentera el término, no dejo de pensar en lo falso que han convertido una palabra que estaba tan llena de salud. La macroeconomía parece que pudre todo lo que toca, al igual que el Rey Midas, que lo convertía todo en oro. Un bonito mito que nos enseña que no se deberían convertir las cosas que se tocan en un único elemento. Hay que variar, que como la endogamia y la política, la sangre y los estamentos corroen. No esperen a ser rescatado a no ser que estén en peligro inminente...y tenga algo que le quieran robar. Destruyen países para reconstruirlos y arruinarlos al mismo tiempo. Todo redondo.