domingo, 28 de agosto de 2016

NO HAY ÉXITO SI ESTÁS MUERTO

Para Sir Winston Churchill el éxito era aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse. Es como decir que las cosas hay que hacerlas paso a paso, aunque te salgan un fiasco. Se puede expresar la idea de cientos de formas, y de cientos de formas se ha expresado esas ganas de delimitar el concepto del éxito. Los conceptos intangibles y convencionales al mismo tiempo no tienen nada más que la limitación que en un momento cultural dado se le da. De seguro que el "amor" ya no es ese Amor Cortes del siglo XIII. Ni el sexo tampoco, gracias a muchos "quienes sean". Ni la mujer es la que era. Ni el hombre tampoco, aunque muchos se resistan a perder ese machismo dominante e inherente. Tal vez todos esos cambios surgieron después de siglos de fracasos tras fracasos. Cuando te hartas de fracasar dejas de desesperarte. Y es entonces cuando empieza el verdadero éxito al dejar que todo te la sude -molestias aparte por expresión-. Cualquier persona que haya pasado de cierta edad, les dirá que lo del éxito es una tontería frente a estar vivo, y no me dirán que no es cierto. Sálvese quien pueda.  No se si será éxito no desesperarse en el constante fracaso, pero de seguro que aprenderás a dominar tus errores. O no. En este último caso, ya se pueden imaginar el resultado. Estamos en una Sociedad donde la palabra fracasado es un símil de paria. Pero más estúpidos son los que lo entienden así. Todo el mundo muere tarde o temprano, con éxito o sin él. Puede que quedes en el recuerdo, pero simplemente serás eso, recuerdo, que no inmortal. Nadie es inmortal con éxito o sin él. Y nadie, con éxito o sin él, podrá volver de la muerte. Éxito sería eso. Lo demás, una ridícula aporía de la realidad cotidiana del ser humano.

NO HAY ÉXITO SI ESTÁS MUERTO

Para Sir Winston Churchill el éxito era aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse. Es como decir que las cosas hay que hacerlas paso a paso, aunque te salgan un fiasco. Se puede expresar la idea de cientos de formas, y de cientos de formas se ha expresado esas ganas de delimitar el concepto del éxito. Los conceptos intangibles y convencionales al mismo tiempo no tienen nada más que la limitación que en un momento cultural dado se le da. De seguro que el "amor" ya no es ese Amor Cortes del siglo XIII. Ni el sexo tampoco, gracias a muchos "quienes sean". Ni la mujer es la que era. Ni el hombre tampoco, aunque muchos se resistan a perder ese machismo dominante e inherente. Tal vez todos esos cambios surgieron después de siglos de fracasos tras fracasos. Cuando te hartas de fracasar dejas de desesperarte. Y es entonces cuando empieza el verdadero éxito al dejar que todo te la sude -molestias aparte por expresión-. Cualquier persona que haya pasado de cierta edad, les dirá que lo del éxito es una tontería frente a estar vivo, y no me dirán que no es cierto. Sálvese quien pueda.  No se si será éxito no desesperarse en el constante fracaso, pero de seguro que aprenderás a dominar tus errores. O no. En este último caso, ya se pueden imaginar el resultado. Estamos en una Sociedad donde la palabra fracasado es un símil de paria. Pero más estúpidos son los que lo entienden así. Todo el mundo muere tarde o temprano, con éxito o sin él. Puede que quedes en el recuerdo, pero simplemente serás eso, recuerdo, que no inmortal. Nadie es inmortal con éxito o sin él. Y nadie, con éxito o sin él, podrá volver de la muerte. Éxito sería eso. Lo demás, una ridícula aporía de la realidad cotidiana del ser humano.

miércoles, 24 de agosto de 2016

CUANDO LAS PALABRAS CASI NO TIENEN SENTIDO

 Hay tiempo para todo y lo que es tuyo vendrá a tus manos en el momento oportuno -dijo Ghandi-. Pero el que espera, desespera. El zen te pone de los nervios mientras intentas apaciguar tu ser. ¿Y mientras tanto te muerdes las uñas? Hoy jugamos con "-mientras-". ¿Mantras? No. Mientras. O no mientas. Todo suena casi tan parecido y tan dispar de significado al mismo tiempo. Mientras uno está ahí con las manos esperando su momento de gloria qué hace uno. ¿Se mira al espejo? ¿Come? ¿Por eso estamos tan gordos algunos? La Verdad está ahí afuera. ¿Dónde quiere que esté? No me malinterpreten, me gusta el sen, te ayuda en esos momentos...¿ya saben? En fin, todo llega cuando tiene que llegar, y si no es así, llegará igualmente, aunque tarde. Y si no, pues no llega. Espera sentado. Hoy también jugamos con repeticiones y juegos de palabras tal zen-sen. Ambas nos alivian de un peso, el primero mental, el segundo, físico. Así que estamos liberados mental y físicamente. Es éste un post enrevesado según su segunda acepción del diccionario, lioso. Intenten pensar en Ghandi y en su resitencia no violenta. Se dan cuenta ahora. La mayoría perdemos los estribos en cuando las palabras casi no tienen sentido. Pueden leer a Góngora y verán lo nerviosos que se ponen. Hay un momento oportuno para cada cual. Pero también hay uno inoportuno. Y en plurales. Y tal vez aceptar tales hechos sea una postura sensata. El Zen siempre me resulta más lleno de sensatez que de filosofía.

CUANDO LAS PALABRAS CASI NO TIENEN SENTIDO

 Hay tiempo para todo y lo que es tuyo vendrá a tus manos en el momento oportuno -dijo Ghandi-. Pero el que espera, desespera. El zen te pone de los nervios mientras intentas apaciguar tu ser. ¿Y mientras tanto te muerdes las uñas? Hoy jugamos con "-mientras-". ¿Mantras? No. Mientras. O no mientas. Todo suena casi tan parecido y tan dispar de significado al mismo tiempo. Mientras uno está ahí con las manos esperando su momento de gloria qué hace uno. ¿Se mira al espejo? ¿Come? ¿Por eso estamos tan gordos algunos? La Verdad está ahí afuera. ¿Dónde quiere que esté? No me malinterpreten, me gusta el sen, te ayuda en esos momentos...¿ya saben? En fin, todo llega cuando tiene que llegar, y si no es así, llegará igualmente, aunque tarde. Y si no, pues no llega. Espera sentado. Hoy también jugamos con repeticiones y juegos de palabras tal zen-sen. Ambas nos alivian de un peso, el primero mental, el segundo, físico. Así que estamos liberados mental y físicamente. Es éste un post enrevesado según su segunda acepción del diccionario, lioso. Intenten pensar en Ghandi y en su resitencia no violenta. Se dan cuenta ahora. La mayoría perdemos los estribos en cuando las palabras casi no tienen sentido. Pueden leer a Góngora y verán lo nerviosos que se ponen. Hay un momento oportuno para cada cual. Pero también hay uno inoportuno. Y en plurales. Y tal vez aceptar tales hechos sea una postura sensata. El Zen siempre me resulta más lleno de sensatez que de filosofía.

sábado, 20 de agosto de 2016

LA VERDAD Y SÓLO LA VERDAD

La Verdad es dura. La Verdad es más dura que la realidad. La Verdad duele. Queremos la Verdad, pero no sus consecuencias. Nos rompemos la garganta gritando saber la Verdad de las cosas, pero cuando la conocemos, nos cagamos encima y salimos corriendo. Leonardo Da Vinci nos dejo aquello de "quien de verdad sabe de qué habla, no encuentra razones para levantar la voz". La Verdad siempre es decepcionante, y por eso se vive mejor siendo un soñador iluso en nuestra zona de confort. La Verdad es una mierda. Es una de las principales fuentes de stress emocional y depresión. También es relativa, muy relativa. Enormemente relativa. La Verdad no merece la pena como meta en la vida. ¡Cuántos filósofos han muerto por ella! Casi somos una gran mentira recubierta de razones partidistas que nos benefician. Somos como pollos piando por la Verdad de nos interesa. Claro que sí. También hay miles de Verdades donde elegir y sumerginos en busca de la más apropiada para nuestros intereses. La Verdad nunca es sincera, y por tanto, tampoco lo somos nosotros. En realidad para alguien que quiera ser feliz, la Verdad, es perjudicial de cojones. Cuando huelas la Verdad, pues se huele a leguas de distancia, corre. Corre. Corre. No se dejen atrapar por ninguna Verdad. Huyan. Se lo suplico. La Verdad es asquerosa, deforme, cruel y salvajemente violenta. No se enfrenten a ella. Les devorará sin remedio. No estamos hechos para asumir la Verdad, sólo estamos hechos para sobrevivir, y para ello creamos falsos sesgos útiles que parecen Verdad y tabúes que nos alejan de la Verdad, pues el gran enemigo de la superviviencia racional, es la Verdad.

LA VERDAD Y SÓLO LA VERDAD

La Verdad es dura. La Verdad es más dura que la realidad. La Verdad duele. Queremos la Verdad, pero no sus consecuencias. Nos rompemos la garganta gritando saber la Verdad de las cosas, pero cuando la conocemos, nos cagamos encima y salimos corriendo. Leonardo Da Vinci nos dejo aquello de "quien de verdad sabe de qué habla, no encuentra razones para levantar la voz". La Verdad siempre es decepcionante, y por eso se vive mejor siendo un soñador iluso en nuestra zona de confort. La Verdad es una mierda. Es una de las principales fuentes de stress emocional y depresión. También es relativa, muy relativa. Enormemente relativa. La Verdad no merece la pena como meta en la vida. ¡Cuántos filósofos han muerto por ella! Casi somos una gran mentira recubierta de razones partidistas que nos benefician. Somos como pollos piando por la Verdad de nos interesa. Claro que sí. También hay miles de Verdades donde elegir y sumerginos en busca de la más apropiada para nuestros intereses. La Verdad nunca es sincera, y por tanto, tampoco lo somos nosotros. En realidad para alguien que quiera ser feliz, la Verdad, es perjudicial de cojones. Cuando huelas la Verdad, pues se huele a leguas de distancia, corre. Corre. Corre. No se dejen atrapar por ninguna Verdad. Huyan. Se lo suplico. La Verdad es asquerosa, deforme, cruel y salvajemente violenta. No se enfrenten a ella. Les devorará sin remedio. No estamos hechos para asumir la Verdad, sólo estamos hechos para sobrevivir, y para ello creamos falsos sesgos útiles que parecen Verdad y tabúes que nos alejan de la Verdad, pues el gran enemigo de la superviviencia racional, es la Verdad.

lunes, 15 de agosto de 2016

DICE LA CIENCIA QUE NOS VOLVEMOS MÁS TONTOS CON EL TIEMPO

Nos volvemos más tontos con el tiempo, o es una ironía cruel del destino del todopoderoso Hombre. No me decido por ninguna de las dos. Cada generación piensa en lo tonta que es la generación que va detrás en el tiempo. Parece un trazo cíclico del pensamiento más humano posible. No me digan que no lo han pensado. Lo que uno hacía es una herejía impensable hoy en día. No era intencionado el pareado. "El Mundo avanza que es una barbaridad" es una de las frases a las que tengo más cariño. De Perseo viene "Las Perseidas" para convertirse en "Las Lágrimas de San Lorenzo". Siempre he preferido la mitología a la religión.  Prometeo fue encadenado a una roca en la inmensidad del piélago para que las arpías le sacaran los ojos por entregar el fuego de los dioses a los Hombres. Que después, lo termina utilizando para quemar los bosques y los montes, o por puro placer o por puro interés. Esquilmamos los océanos. Matamos a muchas personas inocentes al son de llamarlas brujas en cierta época. Y magnificamos el deporte con la Olimpiadas. Somos capaces de lo mejor, y de traficar con esclavos como si nada. Queremos avanzar pero intentando que la sangre que se derrame sea de otros. Nos olvidamos del Comunismo tan pronto los billetes nos llenan los bolsillos, o sacan a una virgen de paseo (pero ¡por dios! ¿¡Cuántas vírgenes hay!?); nos olvidamos de nuestras palabras de revolución cuando ya tenemos casa, coche, mujer y niños. Y ponemos excusas -"por el futuro de nuestros hijos"- para devorar la Tierra y contaminarla. Somos tan tontos que nos bañamos en la playa cuando hay bandera roja porque estamos de vacaciones y tenemos calor. -Eh, oiga, es que tengo derecho a bañarme en la playa-. Y después uno se ahoga claro está. -Es que me tenía que sacar el socorrista, oiga-. Sí, claro, que el socorrista está para ahogarse por ti. O me voy con mi marcapaso allá a la boya más lejana que vea. Y me da un infarto merecido porque hace años que no hago deporte y ya tengo cierta edad. No somos jóvenes eternos por mucho que nuestro aspecto físico haya mejorado con el tiempo. Si aquél que mató a la Medusa (el ya mencionado Perseo) tan sólo abriera un ojo, sin duda elegiría la primera premisa de este post. San Lorenzo, a pesar de que lo quemaron a la parrilla cual vil carne de vacuno, pensaría lo segundo, pues dicen que dijo «Assum est, inqüit, versa et manduca» , o sea, ‘Asado está, parece, gíralo y cómelo’, que no deja de ser una cruel ironía hacia el propio ser Humano. Sin embargo, yo, teniendo argumentos tan satisfactorios en ambos lados, no termino de decidirme.

DICE LA CIENCIA QUE NOS VOLVEMOS MÁS TONTOS CON EL TIEMPO

Nos volvemos más tontos con el tiempo, o es una ironía cruel del destino del todopoderoso Hombre. No me decido por ninguna de las dos. Cada generación piensa en lo tonta que es la generación que va detrás en el tiempo. Parece un trazo cíclico del pensamiento más humano posible. No me digan que no lo han pensado. Lo que uno hacía es una herejía impensable hoy en día. No era intencionado el pareado. "El Mundo avanza que es una barbaridad" es una de las frases a las que tengo más cariño. De Perseo viene "Las Perseidas" para convertirse en "Las Lágrimas de San Lorenzo". Siempre he preferido la mitología a la religión.  Prometeo fue encadenado a una roca en la inmensidad del piélago para que las arpías le sacaran los ojos por entregar el fuego de los dioses a los Hombres. Que después, lo termina utilizando para quemar los bosques y los montes, o por puro placer o por puro interés. Esquilmamos los océanos. Matamos a muchas personas inocentes al son de llamarlas brujas en cierta época. Y magnificamos el deporte con la Olimpiadas. Somos capaces de lo mejor, y de traficar con esclavos como si nada. Queremos avanzar pero intentando que la sangre que se derrame sea de otros. Nos olvidamos del Comunismo tan pronto los billetes nos llenan los bolsillos, o sacan a una virgen de paseo (pero ¡por dios! ¿¡Cuántas vírgenes hay!?); nos olvidamos de nuestras palabras de revolución cuando ya tenemos casa, coche, mujer y niños. Y ponemos excusas -"por el futuro de nuestros hijos"- para devorar la Tierra y contaminarla. Somos tan tontos que nos bañamos en la playa cuando hay bandera roja porque estamos de vacaciones y tenemos calor. -Eh, oiga, es que tengo derecho a bañarme en la playa-. Y después uno se ahoga claro está. -Es que me tenía que sacar el socorrista, oiga-. Sí, claro, que el socorrista está para ahogarse por ti. O me voy con mi marcapaso allá a la boya más lejana que vea. Y me da un infarto merecido porque hace años que no hago deporte y ya tengo cierta edad. No somos jóvenes eternos por mucho que nuestro aspecto físico haya mejorado con el tiempo. Si aquél que mató a la Medusa (el ya mencionado Perseo) tan sólo abriera un ojo, sin duda elegiría la primera premisa de este post. San Lorenzo, a pesar de que lo quemaron a la parrilla cual vil carne de vacuno, pensaría lo segundo, pues dicen que dijo «Assum est, inqüit, versa et manduca» , o sea, ‘Asado está, parece, gíralo y cómelo’, que no deja de ser una cruel ironía hacia el propio ser Humano. Sin embargo, yo, teniendo argumentos tan satisfactorios en ambos lados, no termino de decidirme.

viernes, 12 de agosto de 2016

TATUAJES

Los buenos momentos se quedan tatuados en la piel. Los héroes. Los malos recuerdos también, y las penalidades, y los logros. Y finalmente, la moda. Rompiendo el concepto romántico y espiritual que guarda cada dibujo lacrado sobre la epidermis. Los tatuajes siempre se han comportado como una especie de lenguaje para aquellos que nunca tuvieron la oportunidad de aprender a escribir y leer en cualquier idioma de cualquier cultura. Hoy es un lienzo para los artistas, aunque para otros, un recordatorio de que gran parte de la población sabe leer pero no entiende lo que lee. Y la gran sopresa es no ver a alguien con tatuajes de dispares formas. Siempre han tenido un aire  cautivador. Los tatuajes son para toda la vida; amor de madre, cuchillos de guerras sufridas y pasadas, viajes en veleros que surcaban las bravíos mares del sur, indígenas que mostraban su valor. Amores perdidos. Al igual que el aro en la oreja izquierda, los tatuajes hablaban de historias lejanas y aventuras, de mundos vividos y surcados por la  vida. Y entre ellos, los buenos momentos, los momentos de felicidad, de amor, de pasión, de ineludibles nostalgias. De terrores nocturnos salvajes e indómitos. De lucha y supervivencia. Por eso los buenos recuerdos siempre quedarán tatuados en la piel, como la vida quedará tatuada en la piel. Y los sueños, las hazañas, los anhelos, los temores, las locuras de amor... quedarán tatuados en la piel.

TATUAJES

Los buenos momentos se quedan tatuados en la piel. Los héroes. Los malos recuerdos también, y las penalidades, y los logros. Y finalmente, la moda. Rompiendo el concepto romántico y espiritual que guarda cada dibujo lacrado sobre la epidermis. Los tatuajes siempre se han comportado como una especie de lenguaje para aquellos que nunca tuvieron la oportunidad de aprender a escribir y leer en cualquier idioma de cualquier cultura. Hoy es un lienzo para los artistas, aunque para otros, un recordatorio de que gran parte de la población sabe leer pero no entiende lo que lee. Y la gran sopresa es no ver a alguien con tatuajes de dispares formas. Siempre han tenido un aire  cautivador. Los tatuajes son para toda la vida; amor de madre, cuchillos de guerras sufridas y pasadas, viajes en veleros que surcaban las bravíos mares del sur, indígenas que mostraban su valor. Amores perdidos. Al igual que el aro en la oreja izquierda, los tatuajes hablaban de historias lejanas y aventuras, de mundos vividos y surcados por la  vida. Y entre ellos, los buenos momentos, los momentos de felicidad, de amor, de pasión, de ineludibles nostalgias. De terrores nocturnos salvajes e indómitos. De lucha y supervivencia. Por eso los buenos recuerdos siempre quedarán tatuados en la piel, como la vida quedará tatuada en la piel. Y los sueños, las hazañas, los anhelos, los temores, las locuras de amor... quedarán tatuados en la piel.

lunes, 8 de agosto de 2016

UN BUEN RESUMEN EXISTENCIAL EN POESÍA

Algún día en cualquier parte, 
en cualquier lugar indefectiblemente 
te encontrarás a ti mismo, 
y ésa, sólo ésa,
 puede ser la más feliz
 o la más amarga de tus horas. 

                                              

                                                     PABLO NERUDA

UN BUEN RESUMEN EXISTENCIAL EN POESÍA

Algún día en cualquier parte, 
en cualquier lugar indefectiblemente 
te encontrarás a ti mismo, 
y ésa, sólo ésa,
 puede ser la más feliz
 o la más amarga de tus horas. 

                                              

                                                     PABLO NERUDA

jueves, 4 de agosto de 2016

RODEADOS DE MENTIRAS QUE INTERPRETAMOS COMO VERDADES

Cuando de verdad se tienen ganas de llegar a la meta, no importan ni la distancia ni los obstáculos que encuentras en el camino. Pero muchos tenían ganas de vivir de verdad, y una guerra los mató. Por decir algo. "Cuando de verdad se tienen ganas..." es una mierda de expresión. La meta, qué coño de meta. Y la distancia y los obstáculos sí que importan. ¿Tener ganas de verdad es creer? No son sinónimos ni por asomo. Y tanto la expresión "tener ganas de verdad" como "creer" esconden una casi infinita variedad de conceptos polisémicos que en algunos casos ni se tocan semánticamente. Pero muchos hemos tenido la sensación alguna vez de que tal frase guarda en sí mismo un atisbo de veracidad intrínseca considerable. Eso demuestra que el ser humano es intuitivamente optimista frente a la verdad y lo que no es tanto verdad. Tal vez una de la causas de nuestro éxito evolutivo se deba a ese optimismo que nos lleva a pensar en que todo es posible con esfuerzo. Que no hay nada imposible. Tal vez nuestro éxito como especie se daba a esa capacidad de superación que algunos muestran ante la adversidad. Pero sería ridículo achacar el éxito evolutivo a una única causa. No hay únicas causas para explicar nada. Cada hecho se explica por la confluencia de diferentes causas aparentemente apreciables o no. Estamos rodeados por mentiras que interpretamos como verdades (y en muchos casos absolutas). Así funcionan la política, por ejemplo. Era un ejemplo fácil. O el amor, también. Para algunos el amor es química pura y dura. Otros prefieren ver en el amor una distorsión de la realidad. Y los hay que piensan en un complot de la "Naturaleza Madre" a favor de la procreación. Hay cientos de ideas sobre el amor. Política y amor en el mismo post. Alguien diría que soy un cínico o que no tengo vergüenza por ello. En fin, si de verdad tienen ganas (sin usar ese "se" que  vuelve impersonal el concepto general de la frase e incita al engaño psicológico léxico-semántico) de llegar a la meta, están jodidos, porque tal vez dejen en evidencia la certeza de que son optimista respecto a la existencia; y una meta es un final, y la existencia no tiene final en sí misma. A partir de ahí lo que quieran. Nos mentimos constantemente y en muchas ocasiones nos creemos nuestras propias mentiras. Las defendemos a muerte si hace falta, porque creemos por nuestro bien emocional que son tan verdad como "la Verdad" que buscaron los filósofos de antaño. No hay remedio, porque estamos rodeados de esas mentiras que preferimos creer como verdades, y si no son las tuyas, son las de otros. Y qué vas a hacer, es mejor dejar que fluyan y surfearlas que dejar que la conciencia las desmenuce y nos deprima. La conciencia tiene esa sincera habilidad, por cierto.

RODEADOS DE MENTIRAS QUE INTERPRETAMOS COMO VERDADES

Cuando de verdad se tienen ganas de llegar a la meta, no importan ni la distancia ni los obstáculos que encuentras en el camino. Pero muchos tenían ganas de vivir de verdad, y una guerra los mató. Por decir algo. "Cuando de verdad se tienen ganas..." es una mierda de expresión. La meta, qué coño de meta. Y la distancia y los obstáculos sí que importan. ¿Tener ganas de verdad es creer? No son sinónimos ni por asomo. Y tanto la expresión "tener ganas de verdad" como "creer" esconden una casi infinita variedad de conceptos polisémicos que en algunos casos ni se tocan semánticamente. Pero muchos hemos tenido la sensación alguna vez de que tal frase guarda en sí mismo un atisbo de veracidad intrínseca considerable. Eso demuestra que el ser humano es intuitivamente optimista frente a la verdad y lo que no es tanto verdad. Tal vez una de la causas de nuestro éxito evolutivo se deba a ese optimismo que nos lleva a pensar en que todo es posible con esfuerzo. Que no hay nada imposible. Tal vez nuestro éxito como especie se daba a esa capacidad de superación que algunos muestran ante la adversidad. Pero sería ridículo achacar el éxito evolutivo a una única causa. No hay únicas causas para explicar nada. Cada hecho se explica por la confluencia de diferentes causas aparentemente apreciables o no. Estamos rodeados por mentiras que interpretamos como verdades (y en muchos casos absolutas). Así funcionan la política, por ejemplo. Era un ejemplo fácil. O el amor, también. Para algunos el amor es química pura y dura. Otros prefieren ver en el amor una distorsión de la realidad. Y los hay que piensan en un complot de la "Naturaleza Madre" a favor de la procreación. Hay cientos de ideas sobre el amor. Política y amor en el mismo post. Alguien diría que soy un cínico o que no tengo vergüenza por ello. En fin, si de verdad tienen ganas (sin usar ese "se" que  vuelve impersonal el concepto general de la frase e incita al engaño psicológico léxico-semántico) de llegar a la meta, están jodidos, porque tal vez dejen en evidencia la certeza de que son optimista respecto a la existencia; y una meta es un final, y la existencia no tiene final en sí misma. A partir de ahí lo que quieran. Nos mentimos constantemente y en muchas ocasiones nos creemos nuestras propias mentiras. Las defendemos a muerte si hace falta, porque creemos por nuestro bien emocional que son tan verdad como "la Verdad" que buscaron los filósofos de antaño. No hay remedio, porque estamos rodeados de esas mentiras que preferimos creer como verdades, y si no son las tuyas, son las de otros. Y qué vas a hacer, es mejor dejar que fluyan y surfearlas que dejar que la conciencia las desmenuce y nos deprima. La conciencia tiene esa sincera habilidad, por cierto.