miércoles, 8 de febrero de 2017

LA TEORÍA DE LOS ANTIGUOS

Dicen que el ocultista Kenneth Grant se aventuró con la Teoría de los Antiguos después de haber leído la obra de Lovecraft. Será cosa de pérfidas lenguas; pero no me extrañaría nada que tuviera algo de cierto, pues en este mundo el azar es impredecible. La teoría de los astronautas o de los alienígenas ancestrales es un halago a la imaginación más fantástica y un elogio a la suposición pseudorealista más brillante. La irracionabilidad de pensar que nuestra existencia ha sido programada y creada por un ente llamado Dios a estas alturas científicas no hace que pueda mantenerse el ideal del creacionismo. ¿Qué hacemos entonces con aquellos que necesitan "creer"  en una supremacía espiritual y divina superior a la de un ser humano? Fantasía y realidad se funden en argumentos pseudocientíficos llenos de alardes literarios y fundamentos lingüísticos capaces de convencer al oyente de las huellas dejadas por los extraterrestre a lo largo de los siglos de existencia de las civilizaciones que han habitado el planeta Tierra. Hay personas que necesitan pensar que el ser humano no es más que un conejillo de indias experimental de civilizaciones más avanzadas venidas del espacio, posiblemente por el rechazo visceral hacia el comportamiento contradictorio y destructivo del ser humano hacia cualquier tipo de Naturaleza, incluida la suya propia. La opción de no creer no es viable para el ser humano. Sería la antítesis de todo lo que nos ha llevado a ser lo que somos. Es la creencia (no necesariamente de Dios) lo que ha movido al hombre al descubrimiento del Universo, con todos sus pesares y luchas. Nadie puede decir que no cree en nada,  a no ser que esté muerto, pero éstos, no tienen ni voz ni voto en este valle de lágrimas, como diría el poeta.

6 comentarios:

  1. Solo nos queda elegir en que creer sin intentar convencer a nadie.
    Abrazo Francisco.

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    1. Supongo que sí. Si intentas convencer a alguien de lo que crees, mal se anda, creo. Gracias por pasarte y comentar. Un saludo.

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  2. Cuidado no te escuchen los que hablan con muertos jejeje...
    creer o no creer esta es la cuestión, pero... no creer es ya en si misma en una creencia....fiel a tus escritos muaksss

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    1. Cierto, anabel. Los hablan con muertos son otra especie curiosa. No creer es otra creencia. Una paradoja igualmente curiosa. Saludos. Gracias por pasarte.

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  3. Los humanos somos así, no nos bastan las certezas, necesitamos creencias, aunque la mayor parte de las veces éstas sean mentiras.

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  4. Necesitamos creer, supongo, Teresa. Pero las creencias pueden llevarte por oscuros caminos. Saludos. Un placer que te pases por aquí

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