lunes, 23 de enero de 2017

LA NOSTALGIA FELIZ

En japonés, la palabra Natsukashii significa nostalgia. Pero tal concepto va siempre unido al calificativo de "feliz" (referencia del libro "La nostalgia feliz"). Es raro, ¿no es verdad? Por otro lado, la nostalgia es un concepto universal en el ser humano. ¿Por qué algunas civilizaciones se empeñan en transferir connotaciones tristes a conceptos universales que en sí mismo son neutros? En todo caso, tales connotaciones nacen como procesos semánticos  individuales que acaba como referente semántico de un lenguaje colectivo social. Es una cuestión probablemente lingüístico-cutural que nos dice mucho sobre la conciencia colectiva de un grupo social. Igual que ocurre con el bilingüismo, la convivencia de los términos no es amigable del todo. El lenguaje se convierte en tal caso en un arma abyecta de discriminación y de categorización de la élite comunitaria. El lenguaje es el proceso espiritual más íntimo del ser humano. Y lo denigramos, por el escaso beneficio que creemos que tiene, limitando su uso y comprensión e inoculando estupideces sobre su poca influencia en la inteligencia crítica y social. El lenguaje es "las matemáticas" de la conciencia humana; las Matemáticas son, el lenguaje del Universo.  Bien entonces, o existen los conceptos universales, o la nostalgia no es un concepto universal. O, todo lo contrario, se nos abre un abanico de posibilidades conceptuales  de entender el Universo y expresar emocionalmente su entendimiento sin que haya un límite a la belleza de tales expresiones lingüísticas conceptuales. Me pido esta última posibilidad tan romántica y más acorde con la interrelación del Hombre con la Naturaleza y el Universo.

jueves, 19 de enero de 2017

LA LECTURA DE LOS LIBROS CLÁSICOS

"Clásico" es un término que denota la idea de lo antiguo y pasado de moda. Y en cualquier otro ámbito que no sea la literatura tal vez tenga su sentido y su encanto. Aunque ahora sería "vintage", "out", o cualquier otro anglicismo que tercie, que queda muy y más "cool". Sin embargo, esa denominación para una obra literaria nos hace creer, por extensión terminológica, que leer un libro clásico es lo mismo que leer un clásico libro. La literatura está llena de clásicos libros que se venden como rosquillas, que es de lo que se trata a la postre final. No hay que rebuscar en tiempos pasados para ello. Sin duda, el lenguaje usado de los libros clásicos puede llegarnos a abrumarnos en demasía. Seguro que sí. Tal vez sea que el lenguaje, incluso el literario, ha evolucionado conceptualmente hasta hacernos creer que leer un libro clásico es la pesada tapa metálica de los antiguos cubos de basura de los años cincuenta y sesenta que nos aplasta y ahoga. Queremos lo nuevo porque creemos que nos enseña a vivir en el mundo actual, aun siendo un mundo manipulado, al fin y al cabo, en el que sólo tiene reflejo social lo que conviene. Y tal vez tenga cierta certeza inconsciente de que así es, pero un libro clásico sobrevive al paso de los años por alguna razón incomprensible relacionada con el reflejo de la universalidad y perdurabilidad del pensamiento humano a través del Tiempo y del Espacio. Un libro clásico es un recuerdo que nos martillea cómo somos en la profundidad de nuestros dramas filosóficos y la irónica comedia cotidiana tan llena de hipocresía social. Así que sólo un libro se hace clásico cuando destruye los ladrillos del muro del efímero pensamiento social moderno y se adhiere al más profundo pensamiento filosófico de la vida en su aspecto más incómodo de aceptar. Y eso sí que te enseña a vivir en le mundo moderno, y te ayuda a aceptar la insoportable levedad de la propia honestidad humana. Porque tenemos, respondemos y repetimos las mismas respuestas viscerales a los mismo problemas sociales universales. Lo contrario es la genialidad. Un clásico es la vida misma camuflada en palabras, y desentrañar sus significados requiere cierto esfuerzo existencial, comprensión, o simplemente necesidad interior.

viernes, 13 de enero de 2017

EL I CHING PARA 2017

"La fuerza domesticadora de lo pequeño", el hexagrama nº 9 nos marcará el correr de 2017. Con dos líneas alteradas en 1ª y 7ª que nos lleva al hexagrama nº 63, "después de la consumación" como reforzamiento del dictamen de la imagen del signo. Es el signo de la falsa apariencia, lleno de inquietudes amenazantes. La falsa apariencia nos hace apreciar que el peligro ha pasado cuando aún está rondando por nuestro alrededor. Sólo la suavidad de comportamiento y la cautela tendrá recompensa en tales momento. Da la sensación de que la relajación sobre los pormenores no son convenientes. Será un año lleno de percances producidos por la inoperancia personal. Lo idóneo es no creer que uno debe avanzar sin miramientos. El hexagrama es la antesala del estancamiento, y nos incita a la perseverancia y la cautela antes de actuar. Si trasladamos tales premisas, el panomara social se nos torna al menos lleno de interrogantes preocupantes. A todos nos viene la imagen de llegada de Trump a la Presidencia de los EE.UU. y las incognitas que conllevan. La situación de los refugiados. El terrorrismo. La falsa imagen de recuperación económica. El brexit. El auge de la xenofobia y planteamientos sociales represivos. La subida de petróleo (un indicador global referente de movimiento económico y social que podría confundirse con  la superación de la crisis económica mundial), etc. El ambiente social bautizado como "post verdad" intenta inculcar la idea de  un cierto optimismo económico, que sin tomarse con precaución nos abocará al más calamitoso de los fracasos sociales y sus consecuencias. A nivel nacional, se nos hará ver que hemos sobrepasado los peores momentos de la crisis económica sin hacer balance de las causas y el castigo de los causantes del mismo. Los "circos mediáticos" serán los protagonistas como tapadera de las pérdidas y de la ineficacia de los representantes políticos. Aparacerán fascinerosos fantasmas del pasado. Y planerarán pensamientos llenos de egoismo social frente a los más desfavorecidos con la naturalidad más pasmosa y una ridícula lógica. Será el año del Gallo de Fuego, según el  horoscópo chino.

domingo, 8 de enero de 2017

ESTAR ENTRE LOS BRAZOS DE MORFEO

Es una frase referencial de la mitología. La griega. Morfeo era el dios griego de los sueños, y de ahí la expresión, que obviamente significa "estar durmiendo", pero con algo más de prosaico, que también podríamos decir "con cierto glamour". Nos obstante, era  considerado un dios menor, seguramente porque los sueños nunca han acabado de cuajar como expresión vital a pesar del tiempo que dedica el cerebro a ello. La comprensión de los sueños es algo pendiente para la ciencia. Hasta ahora ésta sólo ha conseguido desencriptar la parte menos interesante que está relacionado con la fisiología, con la forma de cómo se produce. Cierras los ojos, y hala, a soñar. Hasta ahora también se considera que sirve como desconexión cerebral. Otra obviedad, sin duda. Freud en su "Interpretación de los Sueños" fue más imaginativo. Hay ciento de libros al respecto y muy buenos, pero me gusta Freud, porque con él aprendí mucho del sexo y de los traumas que conllevan. ¿Y qué me dicen de los sueños premonitorios? Que los hay. ¿Esto, a dónde nos lleva al respecto de la definición científica? Por eso era un dios menor, porque era incomprensible como influencia vital más allá de lo exotérico que tiene todo lo onírico. Los sueños encarnan esa necesidad del ser humano de desinhibirse del Mundo que nos rodea con tanta realidad. Para algunos, los sueños sólo son sueños, pero hasta que se demuestre lo contrario de una forma fehaciente, los sueños son más que sueños, y tal vez por eso se merecía tener una deidad, porque encierra un misterio que se remonta hasta nuestros ancestros. Estar entre los brazos de Morfeo extiende su significado hacia la fantasía y la ensoñación como expresión poética. Quién nos dice que los sueños no son el camino hacia la comunicación con los dioses, si existieran o existiesen. Aunque estuvieran en nuestra conciencia. En tal caso sería el camino hacia nosotros mismos. O a dios, si tomamos una forma monoteísta. Pero a pesar de cualquier causa, prefiero la visión de Freud, o Jung, o la propia de la filosofía zen y sus variedades. Por soñar que no quede.

domingo, 1 de enero de 2017

CONTINUIDAD

CONTINUIDAD

Hay en ciertas cosas antiguas un rastro de
algunas esencia oscura...,más que forma o peso; 
un éter tenue, indeterminado, aún vinculado
 con todas las leyes del tiempo y el espacio. Un 
signo de contiuidades débil y velado que los 
ojos externos nuncan podrán siquiera divisar; de 
dimensiones encerradas que albergan los años 
pasados y fuera del alcance excepto para llaves 
ocultas.

Cuando más me conmueve es cuando los rayos
 de sol oblicuos brillan sobre los edificios de una 
vieja granja situados contra una colina, y pintan 
de vida las formas que perduran aún desde
 hace siglos, menos un sueño que esto que
 conocemos. Bajo esa luz extraña siento que no 
estoy lejos de la masa fija cuyos lados son las 
edades.


H.P. LOVECRAFT Hongos de Yuggoth

CONTINUIDAD

CONTINUIDAD

Hay en ciertas cosas antiguas un rastro de
algunas esencia oscura...,más que forma o peso; 
un éter tenue, indeterminado, aún vinculado
 con todas las leyes del tiempo y el espacio. Un 
signo de contiuidades débil y velado que los 
ojos externos nuncan podrán siquiera divisar; de 
dimensiones encerradas que albergan los años 
pasados y fuera del alcance excepto para llaves 
ocultas.

Cuando más me conmueve es cuando los rayos
 de sol oblicuos brillan sobre los edificios de una 
vieja granja situados contra una colina, y pintan 
de vida las formas que perduran aún desde
 hace siglos, menos un sueño que esto que
 conocemos. Bajo esa luz extraña siento que no 
estoy lejos de la masa fija cuyos lados son las 
edades.


H.P. LOVECRAFT Hongos de Yuggoth